viernes, 31 de marzo de 2017

Habla de tu fe y de la acción de Dios en tu vida.




De una familia de emigrantes, nací el 27 de mayo de 1961 en un pequeño pueblo de sur América, San Felipe, capital de provincia (Estado) de Yaracuy, Venezuela, siendo esta nación una de las más prosperas del mundo en esos años.  Bautizado el 9 de Julio de 1961, padrinos Julio Vilagut Rodríguez y Angélica Rodríguez Arias, abuelo paterno y abuela materna.

Soy el segundo de cuatro hijos del matrimonio constituido por un ingeniero agrónomo natural de Madrid, y una ejemplar ama de casa costarricense natural de San José quienes se conocieron en la universidad de Costa Rica, se casaron un 19 de marzo de 1959 y fijaron su residencia en Venezuela ese mismo año.  

Soltero sin hijos.  Tuve la suerte de conocer bien a mis cuatro abuelos, boliviano hijo de catalanes, su esposa madrileña como mi padre, y los maternos costarricenses: ella de San Joaquín de Flores, Heredia, y el de Puntarenas aunque de familia Guanacasteca, de Nicoya y La Cruz. 
 
Nuestros padres, papa y mamá empresarios, trabajaron duro y parejo que tuviéramos una infancia y adolescencia muy feliz en Caracas tuve la suerte de estudiar primaria y el bachillerato (escuela secundaria venezolana) en un colegio privado y gracias al gobierno venezolano de ser admitido  en la mejor universidad pública de ingeniería de Venezuela, y graduarme de ingeniero mecánico con honores a los 22 años e ingresar al mercado laboral con un alto salario después de una pasantía de seis meses en los Estados Unidos, regalo de mis padres, donde aprendí inglés.  

Cuando el dinero es abundante, como yo lo percibía por muchos años, la relación con Dios, con la familia, con los vecinos con los amigos, aparentemente es excelente.  Aún y cuando participaba de la iglesia de mis padres, y temporalmente de algunos grupos como Boy Scouts, Rotaract, Opus Dei, etc., mi relación con Dios y con la iglesia/asamblea/comunidad no era ni la sombra de la que tengo ahora en 2017.

Me encantaba viajar, salir de parranda a playas, restaurantes y discotecas casi todos los días, y también leer, estudiar y superarme a mí mismo, en 1990 saqué el Magister en Ingeniería Empresarial.

Aunque el dinero no mide la felicidad, sí que es un parámetro de medir la prosperidad, desde mi grado como ingeniero pude adquirir de agencia varios carros del año, comprar dos viviendas y visitar muchos países, sacar licencia de buceador deportivo, pude viajar con la familia padres y hermanos en Norteamérica y El Caribe y incluso invitar a mi padre a viajar y a tener a toda mi familia alojada en mi nueva casa de Barcelona, muy bonita al lado del mar.  

Quienes me conocen posiblemente estarán de acuerdo que he sido desprendido con lo material, pero en lugar de ayudar al más necesitado, prefería hacer regalos a amistades y familiares o ser un comprador compulsivo muebles, cuadros, esculturas, cosas bonitas e innecesarias.  Con un temperamento en muchas ocasiones bastante difícil de llevar, ahora me doy cuenta que esa situación comenzó a socavar las relaciones de la pareja que en algún momento tuve, las relaciones familiares y las finanzas personales, las cuales deben ser impecablemente manejadas para que nunca falte dinero, en especial en el tiempo de las vacas flacas, que tarde o temprano llegará.  

En el 2003 junto con unos 25.000 compañeros (as) de trabajo, obreros, gerentes y ejecutivos, experimenté algo nuevo que nunca antes había vivido: “secuestraron” a la institución en que trabajábamos, nos despidieron y con ello se fueron los sueños de pensionarnos como trabajadores petroleros venezolanos de la que en ese momento era la tercer empresa petrolera a nivel mundial, y que me dio muchas satisfacciones, capacitaciones en la Universidad de Oxford (Reino Unido) en tres oportunidades y muchos viajes de negocios.  Percibíamos al año me parece que 18 sueldos, seguro médico, préstamo de vivienda, capacitaciones, viáticos y además un mes completo de vacaciones.

En 2004 hasta el 2008 por primera fui consciente de problemas financieros graves.   En mayo 2003 emigré a Barcelona, España con tres valijas, dejando mi automóvil y mi casa en Caracas atiborrada de cosas inútiles, pensando que Barcelona sería la ciudad en la cual fijaría mi residencia hasta que me pensionara después de los 65 años.  

Inicié en 2003-2004 una aventura empresarial con amistades venezolanas-holandesas y el negocio basado en Holanda-España no fue por buen camino y la amistad de muchos años se acabó.  Dios entonces me permitió aprovechar programas europeos de ayuda al desempleado de larga duración como el de Barcelona Activa y Ayuntamiento de Barcelona, y actualizar los conocimientos en contabilidad, marketing, finanzas, calidad, etc.  

Comenzaron los problemas serios de salud, en invierno del año 2005 una bacteria se alojó en mi hombro derecho destruyendo tejidos y la articulación y causando dolor y falta de movilidad secuelas que aún hoy día persisten, por lo que debo llevar un control anual en el hospital.  Dios me estaba retando a situaciones para las cuales yo pensaba que no estaba preparado, entre los trabajos que me tocó hacer en España: vendedor de seguros, vendedor técnico, asesor turístico para turismo.  En mis tiempos libres desarrollé un nuevo pasatiempo, la genealogía y elaboración del árbol de nuestra familia.  También usaba la bicicleta a diario y muy a menudo me bañaba en las playas de Barcelona o nadaba en la piscina de Diagonal Mar Park-Illa del Cel.

Tomaba hasta 24 pastillas diarias por el dolor. Conocí todas las terapias posibles en el Hospital de la Esperanza de Barcelona.  Me intervinieron quirúrgicamente en el Hospital del Mar. En 2007 nuestra familia y sobretodo mi hermana menor y yo cometimos un gran error: recurrimos a la magia de los santeros de las montañas de Sorte (Yaracuy, provincia donde nací) para tratar de sanar mi hombro derecho que cada día estaba peor y la familia se temía lo peor.  Por su puesto esta estrategia no funcionó y más bien nos alejó de Dios.

A finales del 2008 con la crisis financiera mundial fue inviable permanecer más tiempo en Europa  y preparé valijas y me trasladé al hogar de la familia en San José de Costa Rica, en vista de que nuestros padres en abril de 2006 habían trasladado su residencia de Caracas a San José para cuidar de nuestra abuela que tenía 99 años y quedó sola al fallecer mi abuelo y posteriormente mi tío.  

Sin saberlo Dios estaba bendiciendo a nuestra familia, sacando a nuestros padres de Venezuela un país y una sociedad en franca decadencia y descomposición política, económica, social, desde que llegó el socialismo petrolero del siglo XXI de Hugo Chávez.  Para cuando llegué a Costa Rica noviembre del 2008 mi hermano ya se había vuelto de España a Caracas, y también se había mudado definitivamente a Costa Rica, pero no era tan feliz como en el tiempo de España.  

Nuestro padre, mi hermano y yo, pudimos acceder a la cédula de residentes de libre condición o Dimex.  Padres y hermanos constituimos una compañía, construimos dos casas y cinco locales comerciales para alquilar, abrimos un restaurante y un club de nutrición.  Es así como mis últimos ahorros fueron invertidos en un negocio que no prosperó y tuvo que cerrar junto con el restaurante en 2010-2011.  Me inscribí en el programa del adulto y adulto mayor PIAM de la UCR.

Aun y cuando en el caso de mi padre, hermano y el mío habíamos cotizado a la seguridad social IVSS en Venezuela por muchas décadas, no percibíamos una pensión y la totalidad de los ingresos familiares pasaron a ser los alquileres de los locales comerciales.  El año 2012 recibimos la bendición de que la sobrina mayor se venía de Caracas con su compañero a Costa Rica y como una bendición ella tuvo a su bebé el 25 de diciembre en San Ramón, Alajuela. 

Las iniciativas de estudio y de trabajo que tuve con el INA, Plan de Negocios para un Club de Nutrición, y con unos venezolanos para establecer una consultoría internacional en 2013, Gerente de Ventas, para vendedor seguros en 2014, como asesor turístico en una empresa de clubes de viaje 2015, y como corredor de seguros en 2016, ninguna funcionó, y vino la quiebra total y absoluta financiera.  A mi sobrino mayor lo asaltaron en Caracas, y casi pierde la vida.

En 2014 se traslada a Costa Rica la hermana mayor, en 2015 se traslada a Costa Rica mi ahijado y sobrino menor, en 2016 la hermana menor y en 2017 el sobrino mayor que faltaba.  Gracias al amor de Dios y sus promesas de salud, prosperidad, y al poder la oración, hincando rodillas nuestra familia estaba reunida de nuevo y nuestra sobrina encontró trabajo bien remunerado, su compañero comenzó a estudiar un posgrado en arquitectura.  

El primero de mayo de 2016 recibimos el que yo considero ha sido el más duro golpe a nuestras vidas, el fallecimiento de nuestro amado padre a sus 80 años después de varios meses de angustias por un parkinsonismo galopante, varios mini ACV y complicaciones del corazón.  Pude matricular, comenzar y adelantar en 2016 el 50% del programa del doctorado en la Facultad de Ciencias Sociales, Escuela de Historia de la Universidad de Costa Rica, con un tema que me apasiona la historia empresarial del petróleo a nivel global.  

Dios nunca nos abandonó, nuestro padre pese a la falta temporal de liquidez producto al desempleo y empleo precario de los cuatro hermanos, tuvo acceso a los mejores cuidados en casa, en la Clínica Clorito Picado de Tibás, en el Ebais de Curridabat y en el Hospital Blanco Cervantes.  Cuando estás más débil el enemigo ataca despiadadamente, y en agosto-noviembre de 2016 desempleado de muy larga duración, deprimido, yo estaba convencido que mi fin estaba cerca.  Para complicar las cosas el 10 de noviembre de 2016, haciendo unos mandados una señora a toda velocidad me chocó violentamente enfrente de la Cruz Roja de Curridabat y el vehículo familiar que conducía quedó fuera de servicio hasta marzo del 2017.  El otro carro también se descompuso.  Iba a mis clases doctorales caminando, y muchas veces hacía hasta 20 kilómetros al día.

Mi madre y yo, desarrollamos a raíz de la muerte de papa en mayo 2016 algunos síntomas como muy fuertes y extensas alergias, y en mi caso, apareció el zumbido, tinnitus o acúfenos.  Por primera vez en la vida perdí la fe en Dios la confianza en mí y me tiré a morir.   Surgieron algunas diferencias y discusiones entre los miembros de la familia que nos entristecieron a todos.  

La promesa de Nuestro Señor Jesucristo no se hizo esperar.  Sin darme mucha cuenta comenzaron a venir las bendiciones que ocupaba nuestra familia: un amigo, George me convidó a un evento abierto de la FIHNEC en un restaurante chino de Curridabat el 26 de mayo 2016, y comencé a asistir regularmente a las cenas del Capítulo de Curridabat en el restaurante y también me invitaron a participar en el seminario avanzado de entrenamiento para líderes SAEL I el sábado 30 de julio de 2016.  Se comenzaron a romper algunas ataduras y se acrecentaron la fe, la esperanza y la caridad.  Para reforzar compré y leí el libro de Demos Shakarian Jr., “Una Nueva Ola de Avivamiento: En tus Finanzas”, primera edición, 1992.  Se invitó a nuestra casa al sacerdote Director del Colegio Calasanz el Padre Héctor quien bendijo nuestro hogar de Curridabat.

Dios tiene grandes planes para cada uno de nosotros, si aprendemos a confiar en él y tener fe en sus promesas.  Desde que comencé a aceptar y reconocer mis pecados, a pedir disculpas a las personas que ofendí, y a escribir mis peticiones en las boletas y/o en la Santa Misa, la promesa de Dios comenzó a fluir como en mi niñez y adolescencia que fue la época más feliz de mi vida.  

Casi todas mis peticiones han sido escuchadas y en el tiempo de Dios, no el nuestro, han sido satisfechas.  Después del largo camino de haber sido un profesional exitoso con poca fe en Dios y mi posterior transformación, se me revela lo que Dios ocupa que haga este 2017: ser su servidor y desarrollar un nuevo negocio, proyecto en el que estoy trabajando y gracias a Dios hoy 31 de marzo puedo decir que hemos cumplido las metas de negocio previstas para el primer trimestre del 2017 y hemos podido ayudar a otros distribuidores en Costa Rica y el exterior, a cumplir las de cada quien.  Ya hemos planificado el resto del año y hasta el 2022, Dios primero.

Gracias al arrepentimiento a la estrategia de la FIHNEC, a la oración al ayuno,  a la asistencia regular a nuestra iglesia católica, nos hemos podido reinventar.   Con el Sael II el 25 de marzo próximo pasado fuimos capaces de desarrollar una visión integral para la familia, para el negocio en curso y para nuestros tres países, en especial en el que vivimos ahora.  Pero no podemos ser indiferentes al sufrimiento de Venezuela, país que tenemos permanentemente en oración.

Porque hemos puesto las cosas en las manos del Señor y hemos desarrollado la sensibilidad espiritual para nunca detenernos, pese a todos los retos y desafíos que hemos relatado como los fueron la falta de liquidez, recurrir a los santeros, enfermedades, fallecimiento de seres queridos, me siento muy orgulloso de ser un hombre de valor para el mercado y sobre todo para Dios y mi familia, como lo fui por muchos años antes de ser desempleado.  

Estoy aprendiendo a realmente practicar y vivir la fe, esperanza y caridad y a no moverme por las emociones, que tantos problemas me han traído en el pasado, sino por la revelación de nuestro padre celestial, a través de la lectura de la palabra de Dios y de manera muy particular desde mayo 2016 de los testimonios de los hombres de negocio del evangelio completo de la FIHNEC/FGBMFI, estrategia que recomiendo a hombres, mujeres y jóvenes laicos de negocios.  

Dios puso en mi corazón la misión que tenemos los hombres de negocios laicos, de ser testigos de Jesús en medio de nuestra comunidad, de sembrar con nuestros “pares” en eventos regulares, abiertos y externos, y contribuir con las necesidades de la Santa Iglesia, la de cada uno, y también con las necesidades de los proyectos que desarrolla la oficina nacional FIHNEC, para luego cosechar.  Cuando hay una puerta que se cierra siempre hay ventanas u otras puertas que nos abre nuestro Señor con un plan mejor, porque ustedes y yo ahora formamos parte de LA GENTE MÁS FELIZ Y SALUDABLE DE LA TIERRA.  

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