Recordando con Amor a Claudina, la nana de mi madre Nydia y mi tío Carlos
La Cruz de Mayo
Le celebraban el cumpleaños cada 3 de mayo, y durante muchos años traté de reconstruir sus orígenes y su historia. Hasta hoy, cuando finalmente logré conectar las piezas que me faltaban para escribir este episodio familiar. En Costa Rica, solemos decir que “todos somos familia”, y en este caso resultó ser literalmente cierto: la protagonista de estas líneas terminó siendo prima segunda del padre de la tía Marielena Rodríguez Víquez, esposa del tío Mario Rodríguez Arias, además de prima quinta de mi abuelita Angélica.
La historia ocurrió, más o menos, así.
Claudina fue contratada por mi bisabuela Lica para unirse a la familia y atender la antigua casa solariega ubicada en la Quinta Avenida de San José, donde nació mi madre. Tiempo después, cuando mis abuelos se mudaron a su primer hogar en Barrio Don Bosco, ella dejó de trabajar con mi bisabuela y acompañó a mis abuelitos, quienes en aquel entonces eran ambos maestros de escuela.
Nunca quedó del todo claro si las relaciones familiares ya eran conocidas cuando la contrataron. Lo que sí permaneció en la memoria familiar fue la imagen de aquella muchacha huérfana de madre desde los trece años, que llegaba a la casa de mi bisabuela María Manuela Arias Camacho con una canasta de frutas y verduras para vender, procedente de su natal Santo Domingo de Heredia.
Los recuerdos de mis hermanas Emilia e Irene, y los míos propios, durante las décadas de 1960 y 1970, están llenos del cariño con que Claudina nos atendía cada vez que viajábamos desde Caracas para visitar a nuestros abuelitos y al tío Carlos en Costa Rica. Permanecen grabados el olor de las tortillas palmeadas con frijoles molidos —preparadas por Claudina o compradas envueltas en hojas de plátano al final de la Avenida Segunda, cerca de la cuesta donde hoy se encuentra el Museo Nacional de Costa Rica— y aquella sensación de hogar que solo ella sabía crear.
Prima quinta de mi abuela y madrina, la Niña Angélica, Claudina se encargó durante años de la cocina y de la limpieza de la casa esquinera en San Pedro de Montes de Oca, ubicada a unos 200 metros al oeste del restaurante Omar Khayyam y frente a la línea del tren, cerca de las bodegas donde trabajó el tío Mario, hermano de mi abuelita. Sus manos siempre estaban frías y húmedas, como si conservaran para siempre la temperatura del cuarto de pilas. Aún recuerdo una de sus frases favoritas: “Hay dos tipos de cucarachas…”.
En aquel entonces vivían allí dos hermanos vecinos. Mario, casado con Marielena —dedicada a la alta costura— confeccionaba desde su casa de madera los vestidos de mi madre cada vez que regresábamos de Venezuela. A pocos pasos estaban mis abuelitos Jesús y Angélica, en dos casas contiguas separadas apenas por un estrecho corredor. Con el paso de los años, la casa esquinera fue sustituida por modernos locales comerciales, mientras la antigua casa de madera permanece casi intacta, conservando todavía sus patios y memorias.
Hoy, 3 de mayo, día de la Cruz de Mayo, quiero recordar y honrar a quien fue una figura entrañable para nuestra familia: Claudia Digna María Barquero Sáenz (1915-1978), inscrita por mis abuelitos en la Caja Costarricense de Seguro Social como la primera trabajadora doméstica asegurada de Costa Rica.
La Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), uno de los grandes pilares del Estado de bienestar costarricense, fue creada el 1 de noviembre de 1941 mediante la Ley Nº 17, bajo la administración del doctor Rafael Ángel Calderón Guardia. Inicialmente nació como una institución semiautónoma y se fortaleció en 1943 al recibir autonomía para administrar los seguros sociales mediante un financiamiento tripartito. Hoy continúa siendo una de las instituciones más importantes del país, aunque también enfrenta enormes desafíos administrativos y financieros.
Claudia —a quien todos llamábamos cariñosamente “Claudina”— nació el 27 de marzo de 1915 en Santo Domingo de Heredia. Sus padres fueron Ildefonso Leonidas de Jesús Barquero y María Adela Felícitas de las Mercedes Sáenz Sánchez. Nunca se casó ni tuvo descendencia. Entregó prácticamente toda su vida al cuidado de nuestra familia.
No existía “paquete” que llegara a Caracas sin la famosa cajeta de guayaba preparada por Claudina. También cuidaba de las mascotas familiares: las tortuguitas —o “lulitas”— de la abuelita en el jardín delantero, y los tres pequineses: Frica, Morticia y Corozo, que corrían por el patio trasero.
Al pensionarse, escogió continuar viviendo con mis abuelitos Jesús y Angélica hasta su fallecimiento en 1978, a los 62 años. Ya jubilados los tres, solían recorrer los alrededores de San José en el Toyota Corolla amarillo de mi abuelo, disfrutando de aquella “Suiza Centroamericana” de otros tiempos, cuando las carreteras todavía eran tranquilas y cada cerveza venía acompañada gratuitamente de una “boquita” o “pasapalo”.
Mayo y la Cruz de Mayo
La Cruz de Mayo —también llamada Fiesta de las Cruces o Día de la Santa Cruz— es una celebración tradicional del rito romano dedicada al culto de la Cruz de Cristo. Durante muchos años, nuestra familia celebró el 3 de mayo en el Club Campestre Los Cortijos, en Caracas, hasta que el último de nosotros emigró de Venezuela.
Para nuestra familia, mayo siempre ha sido un mes profundamente simbólico. El primero de mayo celebrábamos el nacimiento de la tía Mecha, en 1900, quien vivió casi 97 años. El día 3 recordamos a Claudina, a quien hoy dedicamos estas líneas. El 11 de mayo nació mi madre en casa de su abuela. Luego llegaba el Día de la Madre en Venezuela, celebrado el segundo domingo de mayo. El 27 de mayo coincidían el nacimiento de mi padre Emilio, en Madrid, y el mío, en San Felipe, Yaracuy. Ese mismo día, en 1983, recibí mi título de ingeniero en la Universidad Simón Bolívar de Caracas. Muchas amistades cercanas también cumplen años en esa fecha.
Este 2026 recibimos el primero de mayo recordando los diez años de la partida de nuestro padre Emilio, durante una misa en la parroquia San Antonio de Padua de Curridabat. Y es que la vida transcurre rápidamente, incluso cuando es larga y generosa como los 103 años que vivió mi madrina y abuelita, la Niña Angélica, quien contó con la ayuda y compañía de Claudina durante gran parte de su existencia. Falleció el mismo año en que nació su tataranieto, en 2012; hoy él ya tiene 13 años.
El recuerdo de Claudina queda ahora plasmado en estas líneas de Finanzas Felices, así como en algunas referencias que también le dedicó Polo Mora —el doctor Virgilio Mora Rodríguez— a nuestra familia en sus escritos. Cada persona, desde el lugar que ocupa, tiene una misión y un propósito. El de Claudina fue entregar su trabajo, su lealtad y su amor a la familia que acompañó desde que era apenas una niña huérfana, incluso después de pensionada.
Un llamado a crear su propio fondo de retiro
Las trabajadoras domésticas y miles de trabajadores que recientemente celebraron su día enfrentan hoy un panorama mucho más complejo que el que vivieron mis abuelos y su fiel empleada el siglo pasado. Las matemáticas del sistema previsional ya no parecen suficientes para garantizar una pensión capaz de sostener la misma calidad de vida durante la jubilación.
Vale la pena hacerse algunas preguntas:
- ¿Cuánto conocemos realmente de las personas que trabajan en nuestros hogares o negocios?
- ¿Será posible mantener nuestra calidad de vida al momento de pensionarnos?
- ¿Conocemos cuál es nuestra verdadera cifra de independencia financiera?
- ¿Qué ocurrirá con los servicios de salud de la CCSS durante el próximo gobierno de la presidenta entrante?
San José, Costa Rica
Domingo 3 de mayo de 2026
Celebración del Día de la Madre en España
Felicidades a todas las madres lectoras de este espacio. También a tantas “nanas” como Claudina, que terminaron ocupando en muchas familias el lugar de una segunda mamá.
Rafael Alberto Vilagut Vega
rafaelvilagut@gmail.com
Hoy, además, en más de 120 ciudades del mundo se realiza una convocatoria impulsada por María Corina Machado para apoyar a más de 500 presos políticos que continúan detenidos en Venezuela. En Costa Rica, la concentración será frente a la Catedral Metropolitana, a las 10:00 a.m. hora local. Nos vemos allí.
Hoy comparto uno de los artículos más personales y emotivos que he escrito para Finanzas Felices.
“Recordando con Amor a Claudina – La Cruz de Mayo” no es solamente una historia familiar. Es también un homenaje a miles de mujeres invisibles que, desde el trabajo doméstico, ayudaron a construir hogares, criar generaciones y sostener silenciosamente la historia de nuestras familias latinoamericanas.
Claudina llegó siendo apenas una adolescente huérfana, con una canasta de frutas y verduras desde Santo Domingo de Heredia, y terminó acompañando durante toda su vida a mis abuelos Jesús Vega Orozco y Angélica Rodríguez Arias. Nunca tuvo hijos propios, pero fue parte esencial de varias generaciones de nuestra familia.
En este episodio rescato recuerdos de la Costa Rica cafetalera del siglo pasado, las tradiciones de la Cruz de Mayo, la evolución de la CCSS, y también una reflexión necesaria sobre el retiro, las pensiones y la dignidad del trabajo doméstico en nuestros tiempos.
Mientras escribía estas líneas comprendí algo importante: muchas veces las personas más humildes terminan dejando las huellas más profundas.
Gracias Claudina, por las tortillas palmeadas, la cajeta de guayaba, el cariño silencioso y el ejemplo de lealtad.
📍 San José de Costa Rica
📅 3 de mayo de 2026
Rafael Alberto Vilagut Vega
Estratega Financiero | Educación Financiera
Caracas – Madrid – San José de Costa Rica
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