🌎 El regreso imposible: por qué EE. UU. ahora necesita a Venezuela
Durante años nos dijeron que Venezuela estaba aislada del mundo.
Hoy Washington negocia levantar sanciones y reconstruir su industria petrolera.
No es un giro ideológico.
Es un giro energético.
El último informe de la OPEP confirma algo incómodo: el mundo no está saliendo del petróleo… está consumiendo más. Y cuando las economías crecen, necesitan energía abundante, cercana y segura.
En el hemisferio occidental solo existe un país con esas características: Venezuela.
El encuentro entre el secretario de Energía de EE. UU. y el nuevo poder en Caracas no es solo diplomacia.
Es geopolítica pura.
Estados Unidos intenta asegurar su seguridad energética, reducir dependencias externas y reordenar su mapa de abastecimiento.
Y eso cambia también el lugar de América Latina en el tablero mundial.
La pregunta ya no es solo qué pasará en Venezuela.
La pregunta es qué pasará con el modelo energético global.
📖 En la nueva edición de Finanzas Felices analizo por qué este acuerdo puede marcar el inicio de una nueva etapa económica para la región… o una nueva oportunidad perdida.
👉 Te invito a leer el artículo completo y dejar tu opinión.
Para debatir:
¿Estamos viendo la reconstrucción económica de Venezuela o un reacomodo estratégico de Estados Unidos?
¿La transición energética es real… o simplemente todavía no puede sustituir al petróleo?
#Geopolítica #Petróleo #Venezuela #EconomíaMundial #Energía #FinanzasFelices #AméricaLatina #Inversión #Mercados
¿Ya estás suscrito a Finanzas Felices? Artículo completo
El regreso imposible: por qué EE. UU. ahora necesita a Venezuela
Finanzas Felices — jueves 12 de febrero de 2026
Rafael Vilagut Vega
Durante años se repitió una idea casi dogmática:
Venezuela era un país aislado, sancionado y fuera del sistema internacional.
Hoy ocurre exactamente lo contrario.
Estados Unidos y Venezuela han anunciado el inicio de una asociación energética de largo plazo tras la reunión en Caracas entre el secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, y la presidenta encargada Delcy Rodríguez. Washington, además, se dispone a eliminar las sanciones económicas para permitir la reconstrucción acelerada de la industria petrolera venezolana.
Lo verdaderamente importante no es el anuncio.
Es la razón del anuncio.
Porque las potencias no cambian su política exterior por simpatía.
La cambian por necesidad.
Y esa necesidad se llama energía.
El petróleo nunca dejó de mandar
Mientras el debate público global habla de energías limpias, transición energética y electrificación del transporte, el último informe mensual de la OPEP (febrero 2026) muestra otra realidad:
-
El petróleo sigue subiendo de precio (Brent promedia $64.73/barril)
-
La demanda mundial crecerá 1.4 millones de barriles diarios en 2026
-
El crecimiento energético proviene principalmente de países no-OCDE
-
Los fondos especulativos han vuelto a posiciones alcistas
Traducido:
El mundo no está saliendo del petróleo. Está consumiendo más petróleo.
La economía mundial proyecta crecer 3.1% en 2026.
Y no existe crecimiento económico sin energía abundante y barata.
Aquí aparece Venezuela.
El error de cálculo que ahora Washington corrige
Durante más de una década la política hacia Venezuela tuvo un objetivo político: presión interna para provocar un cambio de régimen.
Pero ocurrió algo inesperado:
Las sanciones no eliminaron el petróleo venezolano.
Solo cambiaron quién lo compraba.
China, India, Irán y redes comerciales paralelas absorbieron buena parte del crudo.
Es decir:
Estados Unidos perdió influencia…
y sus rivales ganaron acceso a la mayor reserva energética del planeta.
Porque Venezuela no es un productor más.
Posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo.
No es un recurso escaso:
es un recurso geopolítico.
La verdadera razón del acercamiento
Estados Unidos produce mucho petróleo, sí.
Pero enfrenta tres problemas estructurales:
-
El shale oil es caro y declina rápido.
-
Las reservas estratégicas se redujeron en años recientes.
-
Asia seguirá siendo el principal centro de crecimiento energético.
Para mantener estabilidad económica y financiera, Washington necesita algo específico:
crudo pesado abundante, cercano y seguro.
Ese petróleo existe…
y está a tres días de navegación del Golfo de México.
Está en la Faja del Orinoco y en el Lago de Maracaibo.
Por eso la reunión en Caracas no es un gesto diplomático.
Es un movimiento estratégico comparable a la reapertura de relaciones con Arabia Saudita en los años 70.
Estados Unidos no está ayudando a Venezuela.
Está reordenando su seguridad energética hemisférica.
Lo que cambia para Venezuela
Si las sanciones se levantan, ocurre algo enorme:
Venezuela regresa al sistema financiero internacional.
Eso significa:
-
acceso a inversión
-
acceso a tecnología
-
acceso a financiamiento
-
recuperación de refinerías
-
aumento acelerado de producción
El país llegó a producir 3.5 millones de barriles diarios.
Técnicamente podría aspirar —en el largo plazo— a 7-10 millones.
Venezuela no carece de petróleo.
Carece de capital, infraestructura y estabilidad institucional.
El acuerdo intenta resolver eso.
Y por primera vez en años, la política interna deja de ser el centro de la ecuación.
Pasa a ser una variable del mercado energético mundial.
Lo que cambia para América Latina
Este movimiento tiene consecuencias regionales profundas.
América Latina vuelve a adquirir un valor estratégico para Estados Unidos.
No por ideología.
Por logística.
Un hemisferio energéticamente integrado reduce:
-
dependencia de Medio Oriente
-
influencia rusa
-
expansión energética china
Y eso explica algo importante:
El tema Venezuela ya no se discute en clave electoral.
Se discute en clave de seguridad económica.
La paradoja energética del siglo XXI
El propio secretario de Energía estadounidense ha sostenido públicamente que no existe una crisis climática ni una transición energética inmediata.
Puede gustar o no la afirmación, pero los datos muestran algo claro:
El mundo intenta electrificarse…
pero todavía funciona con hidrocarburos.
La transición energética no está cancelada.
Está pospuesta por la realidad económica.
Y en ese intervalo histórico, el país con la mayor reserva de petróleo del planeta vuelve a ser relevante.
La condición indispensable
Sin embargo, hay algo que ningún barril puede sustituir:
La gobernabilidad.
Si el país no logra estabilidad institucional, ninguna inversión será sostenible.
Por eso el reto venezolano ya no es solo económico.
Es político.
Un acuerdo interno —entre poder y oposición— probablemente determine si el país entra en un ciclo de reconstrucción… o en otro ciclo de oportunidad perdida.
Lo que realmente estamos viendo
No es un acuerdo petrolero.
Es un reajuste del orden mundial.
Después de Ucrania, de la rivalidad con China y de la fragilidad energética europea, Washington está redibujando su mapa de abastecimiento.
Y en ese mapa, Venezuela vuelve a aparecer.
No como problema.
Sino como solución.
Sobre el autor
Preguntas para lectores de Finanzas Felices
-
¿Está Venezuela ante una verdadera reconstrucción económica… o solo ante otra oportunidad histórica que podría desaprovechar?
-
¿Estamos presenciando una transición energética global… o el regreso silencioso de la era del petróleo?
Sobre La Imagen, Acuerdo de Energía en Caracas, aebc8b79-4bc4-4260-af82-c5abbc29c367.png
La imagen parece diplomática.
En realidad es energética.
Durante años Venezuela fue tratada como un problema político internacional.
Hoy vuelve a ser un activo estratégico.
El informe de la OPEP del 11 de febrero de 2026 confirma que la economía mundial aún depende del petróleo. Y cuando una potencia necesita estabilidad energética, la geografía pesa más que la ideología.
La reunión en Caracas no trata solo sobre Venezuela.
Trata sobre el equilibrio energético del hemisferio occidental.
📖 En Finanzas Felices explico por qué este puede ser uno de los eventos más importantes —y menos comprendidos— del año.
¿Es el inicio de la reconstrucción venezolana… o el reajuste energético de Estados Unidos?
San José de Costa Rica jueves 12 de febrero de 2026, vilagutvrafael@gmail.com





