EPISODIO 37
PILAR I — GOBIERNO FAMILIAR Y LEGADO
Filantropía como Pegamento Familiar
Diseñando una Fundación que Una a Nietos que Ni se Conocen
1. ¿Cómo preservar una familia y su legado cuando las generaciones se separan por el tiempo y la distancia?
Hay una escena que comienza a repetirse en prácticamente todas las familias empresarias del siglo XXI.
- Los hijos estudiaron en distintos países.
- Uno vive en Madrid.
- Otro dirige una empresa desde Miami.
- Una hija desarrolla su carrera en Singapur.
- Otro hermano trabaja en São Paulo.
- Los nietos hablan idiomas diferentes.
- Asisten a colegios distintos.
- Celebran navidades separadas.
- Algunos apenas se conocen.
- Los primos segundos jamás han coincidido en una misma mesa.
Con el paso de las generaciones la familia continúa creciendo mientras disminuyen los espacios donde sus miembros se encuentran.
Paradójicamente, el patrimonio permanece unido mientras las personas comienzan a vivir vidas completamente independientes.
Durante siglos la cercanía geográfica mantenía cohesionadas a las familias.
- Las haciendas.
- Las empresas familiares.
- Los pueblos.
- Las tradiciones religiosas.
- Las comidas dominicales.
Todo contribuía a construir identidad.
Hoy ocurre exactamente lo contrario.
La movilidad internacional, las carreras profesionales, los matrimonios interculturales y la globalización han multiplicado las oportunidades, pero también han incrementado el riesgo silencioso de la fragmentación emocional.
La distancia física termina convirtiéndose, poco a poco, en distancia afectiva. Yo tengo unos primos que se fueron a vivir a Japón y hace más de 20 años que no los veo... Lo mismo pasa con los que se fueron a Australia.
Y cuando desaparece el sentido de pertenencia, el patrimonio deja de ser un proyecto común para convertirse únicamente en un conjunto de activos repartidos entre personas que comparten un apellido, pero no una historia.
Muchas familias creen que la solución consiste en organizar reuniones anuales.
Otras invierten grandes sumas en vacaciones familiares.
Algunas construyen residencias comunes.
Sin embargo, la experiencia de numerosas dinastías centenarias demuestra que la verdadera cohesión no surge únicamente de convivir algunos días al año.
Nace de trabajar juntos por una causa que trasciende a cada individuo.
Ese es precisamente el papel que puede desempeñar una fundación familiar bien diseñada.
- No como un instrumento para mejorar la imagen pública.
- No como un mecanismo de optimización fiscal.
- Ni siquiera como un vehículo exclusivo para realizar donaciones.
Su función más profunda consiste en crear un propósito compartido capaz de reunir periódicamente a personas que viven en distintos continentes, pertenecen a generaciones diferentes y probablemente nunca trabajarán en la misma empresa.
Una fundación familiar puede convertirse en el lugar donde un abuelo transmite su visión a nietos que apenas conoció. Mi sobrino nieto tiene una abuela y unos bisabuelos que solo ha visto una vez en su vida.
Donde los adolescentes descubren que pertenecen a una historia mucho más grande que ellos mismos.
Donde los primos dejan de verse como futuros competidores patrimoniales para comenzar a reconocerse como custodios de una misión común.
Las grandes familias que perduran no permanecen unidas porque todos piensen igual.
Permanecen unidas porque encuentran una causa superior que justifica seguir reuniéndose generación tras generación.
Cuando existe un propósito compartido, la distancia geográfica deja de ser una amenaza.
Se convierte simplemente en un reto logístico.
Y esa diferencia puede determinar si un patrimonio permanece unido durante un siglo o termina fragmentándose en apenas dos generaciones.
2. La fundación familiar: una institución para unir personas antes que patrimonios
Cuando se menciona la palabra fundación, muchas personas piensan inmediatamente en hospitales, becas, campañas solidarias o grandes donaciones.
Sin embargo, las familias empresarias que han logrado mantenerse unidas durante más de un siglo entienden la fundación desde una perspectiva mucho más amplia.
La consideran una institución de gobierno familiar.
Su primera función no consiste en administrar recursos económicos.
Su principal misión es administrar un propósito compartido.
Esta diferencia parece sutil, pero transforma completamente la manera de entender la filantropía.
En una familia de primera generación, todos conocen al fundador.
- Comparten recuerdos.
- Vivieron dificultades semejantes.
- Conocen las historias que dieron origen al patrimonio.
En cambio, cuando llega la tercera o cuarta generación, la realidad cambia radicalmente.
- Los nietos nacieron en ciudades distintas.
- Los bisnietos probablemente crecerán en países diferentes.
- Los matrimonios incorporarán nuevas culturas, idiomas y tradiciones.
Cada rama familiar desarrollará prioridades propias. En familias multiculturales como la nuestra, ha sido un desafío mantenernos unidos.
Mientras tanto, el patrimonio seguirá siendo uno solo.
Esta es la paradoja de las familias multigeneracionales del siglo XXI.
Nunca antes había sido tan fácil mantener unidos los activos financieros mediante sociedades, holding companies, fideicomisos o Family Offices.
Pero nunca había sido tan difícil mantener unida a la familia.
Los vínculos afectivos no se conservan automáticamente.
Necesitan instituciones que los alimenten.
Del mismo modo que una empresa necesita una junta directiva para asegurar su continuidad, una familia extensa necesita espacios permanentes donde las nuevas generaciones descubran que pertenecen a algo más grande que ellas mismas.
Ahí aparece el verdadero papel de una fundación familiar.
- No reemplaza al Consejo de Familia.
- No sustituye al Family Office.
- No administra las inversiones.
- Construye identidad.
- Genera experiencias compartidas.
- Produce memoria colectiva.
- Transforma un apellido en una comunidad.
Del patrimonio económico al capital relacional
Durante décadas, numerosos estudios sobre empresas familiares han demostrado que el mayor riesgo para la continuidad no proviene únicamente de los mercados financieros.
Proviene del deterioro de las relaciones entre los miembros de la familia.
Cuando desaparece la confianza, cualquier diferencia económica puede convertirse rápidamente en un conflicto personal.
Por el contrario, cuando existe un fuerte capital relacional, incluso las decisiones difíciles encuentran caminos de diálogo.
La filantropía posee una característica extraordinaria.
Permite que miembros de distintas generaciones colaboren sin competir entre sí.
En la empresa familiar pueden existir diferencias sobre salarios, promociones, liderazgo o dividendos.
En cambio, al diseñar un programa de becas, restaurar un patrimonio histórico, financiar investigación científica o apoyar proyectos ambientales, todos trabajan hacia un objetivo común.
La conversación deja de centrarse en cuánto recibe cada uno.
Comienza a girar alrededor del impacto que la familia desea dejar en la sociedad.
Ese cambio psicológico resulta profundamente transformador.
La identidad familiar deja de construirse alrededor de la riqueza acumulada.
Empieza a construirse alrededor del servicio prestado.
La geografía ya no define a la familia
Hasta hace apenas cincuenta años era frecuente que varias generaciones vivieran en la misma ciudad. Yo me reunía frecuentemente con mis primos Vilagut Martin en Caracas, y con mis primos Vega y Rodríguez cuando la familia viajaba frecuentemente a Costa Rica.
Hoy esa realidad prácticamente ha desaparecido.
Las universidades internacionales, la movilidad profesional, el emprendimiento global y los matrimonios multiculturales han dispersado a millones de familias por todo el planeta.
- Un nieto puede desarrollar inteligencia artificial en California.
- Su hermana trabajar para Naciones Unidas en Ginebra.
- Otro primo dirigir operaciones en Dubái, o en Andorra.
- Una bisnieta investigar biotecnología en Singapur.
Todos pertenecen a la misma familia.
Pero ninguno comparte la misma vida cotidiana.
Pretender que la unidad familiar dependa exclusivamente de reuniones presenciales resulta cada vez menos realista.
Las familias centenarias están aprendiendo a construir pertenencia mediante proyectos permanentes.
La fundación se convierte así en una plataforma donde cada miembro aporta desde cualquier lugar del mundo.
- Unos participan como voluntarios.
- Otros realizan investigación.
- Algunos diseñan programas educativos.
- Otros administran recursos.
- Los más jóvenes producen contenido digital.
- Los mayores transmiten experiencia y criterio.
No todos contribuyen de la misma manera.
Pero todos sienten que forman parte de una misma misión.
Diseñar una institución que sobreviva a sus fundadores
Uno de los errores más frecuentes consiste en crear fundaciones excesivamente dependientes del fundador.
Mientras él vive, todo funciona.
Después de su fallecimiento, la organización pierde dirección.
Las familias más exitosas construyen exactamente lo contrario.
- Diseñan instituciones capaces de sobrevivir a las personas.
- Definen principios permanentes.
- Establecen mecanismos de renovación.
- Incorporan gradualmente a las nuevas generaciones.
- Documentan su historia.
- Miden el impacto de sus proyectos.
- Celebran los logros colectivos.
En otras palabras, transforman la filantropía en una auténtica escuela de liderazgo intergeneracional.
Cada reunión deja de ser únicamente una sesión administrativa.
Se convierte en una oportunidad para que niños, adolescentes, adultos y mayores trabajen juntos por una causa que ninguno podría realizar individualmente.
Esa experiencia compartida termina construyendo algo mucho más valioso que cualquier patrimonio financiero.
Construye confianza.
Y la confianza, mucho más que el dinero, es el verdadero cemento que mantiene unidas a las familias durante generaciones.
Idea fuerza del episodio 37
Las familias que perduran no se reúnen únicamente para repartir patrimonio. Se reúnen para construir propósito. Una fundación familiar bien diseñada convierte ese propósito en una institución capaz de mantener unidos a hijos, nietos y bisnietos que quizá nunca vivirán en la misma ciudad, pero que seguirán compartiendo una misma misión.
