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jueves, 22 de octubre de 2026

🌳 Cuando los árboles crecen, pero el dinero desaparece

 


Cuando los árboles crecen, pero el dinero desaparece

Un paréntesis en la Ruta del Capital: la lección que deja el caso de las inversiones en teca

Hoy quiero hacer un paréntesis en nuestra Ruta del Capital.

No para hablar de mercados, inflación, tipos de interés o deuda pública, sino de algo mucho más cercano a la realidad de cualquier persona que ahorra e invierte: cómo una inversión que parece razonable, sostenible y atractiva puede terminar convirtiéndose en una pesadilla para sus inversionistas.

El caso que hoy nos ocupa tiene un elemento particularmente relevante para nosotros: Costa Rica.

Una investigación conjunta de CORRECTIV.Switzerland y SRF Rundschau, publicada el 14 de octubre de 2026 y posteriormente compartida en Costa Rica por El Observador, documenta el caso de Life Forestry Switzerland AG (LFS), una empresa que comercializaba inversiones vinculadas a plantaciones de teca en Costa Rica y Ecuador.

Y las cifras llaman inmediatamente la atención.

Según la investigación, más de 6.000 inversionistas europeos habrían transferido alrededor de 200 millones de francos suizos a lo largo de los años. Solo en Suiza se identificaron aproximadamente 800 inversionistas.

La historia de una de ellas resulta especialmente reveladora.

Una inversión que parecía tenerlo todo

Eva Gross, una mujer suiza de 71 años, compró 850 árboles de teca por aproximadamente 80.000 francos suizos.

La propuesta parecía sencilla.

La empresa vendería los árboles jóvenes, se ocuparía de su mantenimiento en plantaciones de Costa Rica y Ecuador y, después de 10 a 20 años, gestionaría su cosecha y comercialización.

El inversionista recibiría el capital y, según las expectativas ofrecidas, podía obtener una rentabilidad anual de hasta 12%.

Además, existía un argumento que hacía la propuesta todavía más atractiva:

No se trataba solamente de ganar dinero.

Se hablaba de sostenibilidad, medio ambiente, reforestación y generación de empleo.

Es decir, aparentemente se podía hacer crecer el patrimonio mientras se hacía algo bueno por el planeta.

¿Quién no encontraría atractiva una propuesta así?

Ese es precisamente uno de los puntos que considero más importantes de esta historia.

Una buena historia no necesariamente constituye una buena inversión.

El problema apareció años después

En diciembre de 2025, Life Forestry Switzerland AG se declaró en quiebra.

Según la investigación periodística, en el momento de la apertura del procedimiento la empresa tenía apenas 805 francos suizos en su cuenta, pese a haber recibido alrededor de 200 millones de francos suizos durante aproximadamente dos décadas.

Eva Gross afirma que nunca recibió ni el capital invertido ni los rendimientos esperados.

Y no estaría sola.

CORRECTIV y SRF recabaron testimonios y documentación de inversionistas. En una encuesta participaron 130 personas, algunas de las cuales enviaron contratos, facturas y documentos relacionados con la propiedad de los árboles.

Algunos habían invertido unos pocos miles de francos.

Otros, cantidades de millones.

La pregunta inevitable es:

¿Cómo puede desaparecer una inversión cuando supuestamente detrás de ella existen activos reales, en este caso árboles que efectivamente están plantados en Costa Rica?

Y aquí comienza la parte más interesante del caso.

Los árboles sí están allí.

La investigación de CORRECTIV y SRF llegó hasta Costa Rica.

Los periodistas localizaron numerosas plantaciones en la Zona Norte del país y visitaron seis de ellas. Según su investigación, efectivamente existen plantaciones de teca en las que se habría invertido dinero de LFS.

Entonces aparece una paradoja:

Si los árboles existen, ¿dónde está el problema?

La respuesta no es sencilla.

Una cosa es que exista un árbol.

Otra muy diferente es quién es legalmente propietario de ese árbol, quién es dueño del terreno, quién tiene derecho a cosecharlo, quién puede venderlo, cuánto vale realmente la madera y quién recibe el dinero cuando finalmente se vende.

Esta distinción es fundamental para cualquier inversionista.

Un activo real no significa automáticamente una inversión segura

Podemos tener delante un edificio, una finca, una plantación, una máquina, una obra de arte o incluso una cantidad determinada de oro.

Pero el hecho de que el activo exista físicamente no responde por sí solo a las preguntas esenciales:

  1. ¿Quién es el propietario?
  2. ¿Qué derechos tengo yo sobre ese activo?
  3. ¿Dónde está documentado ese derecho?
  4. ¿Quién controla el activo?
  5. ¿Puede venderse?
  6. ¿Quién recibe el dinero de esa venta?
  7. ¿Qué ocurre si la empresa que administra la inversión quiebra?

Estas preguntas pueden parecer excesivamente jurídicas cuando todo marcha bien.

Hasta que deja de marchar bien.

El punto que debería interesarnos especialmente en Costa Rica

La investigación encontró que los terrenos donde están las plantaciones no pertenecían directamente a Life Forestry Switzerland AG.

Según los registros examinados por CORRECTIV, dos sociedades costarricenses aparecen como propietarias de terrenos que, en conjunto, abarcarían más de 40 kilómetros cuadrados.

Una de ellas es Life Forestry Costa Rica S.A.

La otra es Central American Real Estate S.A., conocida como CARE.

La investigación señala además que Carl-Lambert Liesenberg y su esposa formaban parte de la junta directiva de CARE.

Aquí debemos detenernos.

No corresponde convertir una investigación periodística ni una acusación en una sentencia.

De hecho, la propia investigación señala que existen procedimientos penales y que rige la presunción de inocencia. Las autoridades de Nidwalden confirmaron investigaciones por sospechas de fraude, administración desleal y delitos relacionados con la quiebra.

Pero precisamente por eso el caso merece nuestra atención.

Porque plantea preguntas que cualquier inversionista debería hacerse antes de entregar su dinero.

No después.

¿Quién custodia mi inversión?

Esta es una de las preguntas que más me interesa dejar sobre la mesa.

Cuando alguien nos ofrece invertir en un activo físico, solemos sentir una seguridad adicional.

  • “Son árboles.”
  • “Es una propiedad.”
  • “Es tierra.”
  • “Es oro.”
  • “Es una infraestructura real.”

Pero la verdadera pregunta no es únicamente qué existe.

La pregunta es:

¿Qué derecho tengo yo sobre lo que existe?

En el caso de LFS, la investigación también recoge una discusión jurídica relevante sobre si los clientes podían considerarse realmente propietarios de los árboles en el sentido que algunos entendían.

De hecho, el Tribunal Federal suizo ya había expresado en 2015 una posición según la cual el contrato de compraventa y prestación de servicios utilizado por LFS no otorgaba una posición equivalente a la de un propietario.

Y aquí encontramos una lección extraordinariamente importante:

No debemos confundir un contrato que dice que compramos algo con la seguridad de que jurídicamente tenemos el control económico de ese algo.

Otra señal de alerta: la rentabilidad

Una rentabilidad de hasta 12% anual puede resultar extraordinariamente atractiva.

Pero una pregunta básica debería acompañarla:

¿De dónde sale ese rendimiento?

No basta con saber cuánto nos prometen.

Hay que entender qué tendría que ocurrir en el mundo real para que ese rendimiento sea posible.

  1. ¿Cuánto crecerá realmente la madera?
  2. ¿Cuánto valdrá dentro de diez o veinte años?
  3. ¿Cuáles serán los costes de mantenimiento?
  4. ¿Cuánto costará cortar, transportar y exportar la madera?
  5. ¿Qué impuestos habrá?
  6. ¿Qué ocurrirá con el tipo de cambio?
  7. ¿Qué pasará si cae la demanda?
  8. ¿Qué sucede si el precio de la teca no alcanza las proyecciones?
  9. ¿Quién asume ese riesgo?

Según la investigación, tribunales alemanes llegaron a cuestionar de forma severa las rentabilidades y rendimientos madereros proyectados por LFS, y el Tribunal Regional de Frankfurt an der Oder señaló en 2025 que el modelo había sido diseñado para engañar y perjudicar a los clientes.

Son conclusiones judiciales que deben leerse dentro de sus respectivos procedimientos, pero constituyen, sin duda, una señal que ningún inversionista debería ignorar.

Y entonces apareció otro problema

Después de la quiebra surgió una nueva propuesta.

Un empresario ofreció a antiguos clientes de LFS encargarse de la gestión, cosecha y comercialización de sus árboles, cobrando un 15%.

Según la investigación, esta persona había trabajado anteriormente como subdirector general de LFS, aunque la nueva empresa afirma no tener relación jurídica con la antigua compañía.

Una de las inversionistas entrevistadas describió la presión que recibió para firmar.

Y aquí aparece otra lección:

Cuando una inversión problemática genera una nueva urgencia para que el inversionista pague, firme o tome una decisión inmediatamente, hay que detenerse.

No necesariamente significa que exista una nueva estafa.

Pero sí significa que debemos preguntar.

Investigar.

Consultar a un abogado independiente.

Revisar los documentos.

Y, sobre todo, no tomar decisiones financieras importantes bajo presión.

¿Qué podemos aprender de todo esto?

No creo que la conclusión deba ser:

“Jamás invierta en árboles”.

Tampoco:

“Todas las inversiones sostenibles son malas”.

Sería una conclusión demasiado fácil.

La verdadera enseñanza es mucho más amplia.

Antes de invertir, debemos preguntarnos:

1. ¿Quién está detrás de la inversión?

2. ¿Qué activo estoy comprando realmente?

3. ¿Quién es legalmente propietario del activo?

4. ¿Dónde está registrado mi derecho?

5. ¿Qué ocurre si la empresa que administra mi inversión desaparece?

6. ¿Quién controla el dinero?

7. ¿Cómo se calcula la rentabilidad prometida?

8. ¿Qué pasa si el escenario optimista no se cumple?

9. ¿Puedo recuperar mi dinero antes del vencimiento?

10. ¿Quién gana dinero aunque yo pierda?

Y agregaría una pregunta que considero fundamental:

Si la inversión es tan buena como me dicen, ¿por qué necesitan convencerme con tanta insistencia?

A veces la mejor decisión financiera no es encontrar una inversión extraordinaria.

Es simplemente evitar una mala inversión.

Preguntas para nuestra comunidad

Y aquí quiero abrir la conversación con ustedes.

¿Alguno de nuestros lectores o suscriptores recibió en algún momento una propuesta para invertir en árboles, madera, terrenos agrícolas, proyectos forestales o inversiones “sostenibles” con rentabilidades garantizadas o muy atractivas?

¿Qué documentación les entregaron?

¿Pudieron comprobar quién era realmente el propietario del activo?

¿Alguna vez les han dicho que debían decidir rápidamente porque “la oportunidad se cerraba”?

¿Han tenido una experiencia similar con una inversión extranjera?

Y una pregunta todavía más importante:

¿Qué señales de alerta creen ustedes que deberíamos enseñar a reconocer a nuestros hijos, familiares y amigos antes de que entreguen sus ahorros?

Los comentarios pueden ser muy útiles para construir entre todos una especie de “manual de supervivencia del inversionista”.

Porque la educación financiera no consiste solamente en aprender a ganar dinero.

También consiste en aprender cómo no perderlo.


La Ruta del Capital continúa esta tarde

Y después de este necesario paréntesis, retomaremos nuestra Ruta del Capital.

Esta tarde llegaremos al VI país: 🇦🇷 Argentina 2026.

Será, creo, un episodio especialmente interesante.

Vamos a analizar juntos qué ha ocurrido con Argentina, qué ha cambiado, qué permanece como desafío y, sobre todo, qué nos puede enseñar el caso argentino sobre inflación, moneda, deuda, disciplina fiscal, inversión y creación de patrimonio.

Como hemos hecho en los episodios anteriores, no se trata simplemente de mirar los números.

Se trata de entender la historia que hay detrás de los números.

 


 Finanzas Felices Resumen

🌳 Cuando los árboles crecen, pero el dinero desaparece

Un paréntesis en la Ruta del Capital

Hoy hacemos un paréntesis en nuestra Ruta del Capital para analizar un caso que debería interesar a todo inversionista, especialmente porque una parte importante de la historia nos lleva hasta Costa Rica.

Una investigación de CORRECTIV.Switzerland y SRF Rundschau documentó el caso de Life Forestry Switzerland AG, empresa que durante años ofreció a inversionistas europeos la posibilidad de adquirir árboles de teca en plantaciones de Costa Rica y Ecuador, con expectativas de rentabilidades que podían llegar hasta el 12% anual.

Según la investigación, más de 6.000 inversionistas europeos habrían colocado alrededor de 200 millones de francos suizos en este modelo.

El problema apareció cuando la empresa se declaró en quiebra en diciembre de 2025.

En ese momento, según los documentos examinados por los periodistas, la compañía tenía apenas 805 francos suizos en su cuenta.

Pero aquí surge la gran paradoja:

Los árboles existen.

Las investigaciones localizaron plantaciones de teca en Costa Rica vinculadas al negocio.

Entonces, ¿qué ocurrió con el dinero?

¿Quién es realmente propietario de los terrenos?

¿Quién tiene derechos sobre los árboles?

¿Quién puede cosecharlos y venderlos?

¿Quién recibirá el dinero cuando esa madera se venda?

Estas preguntas son mucho más importantes de lo que parecen.

Porque una de las grandes lecciones de este caso es que la existencia física de un activo no garantiza que nuestro dinero esté protegido.

Podemos tener delante árboles, terrenos, edificios, maquinaria u otros activos reales. Pero antes de invertir debemos saber exactamente qué estamos comprando, quién es el propietario legal, qué derechos tenemos y qué ocurre si la empresa que administra la inversión quiebra.

El caso también plantea interrogantes sobre las rentabilidades proyectadas, la estructura empresarial y el destino de los fondos. Existen investigaciones y procedimientos judiciales, por lo que corresponde mantener la presunción de inocencia respecto de las personas señaladas.

Pero para nosotros, como inversionistas, la enseñanza es clara:

No basta con que una inversión tenga una buena historia. Hay que entender cómo funciona el negocio detrás de esa historia.

Y aquí les dejo algunas preguntas para nuestra comunidad:

¿Alguna vez les ofrecieron invertir en árboles, madera, terrenos, proyectos agrícolas o inversiones “sostenibles” con rentabilidades atractivas?

¿Les explicaron claramente quién era el propietario del activo?

¿Alguna vez sintieron presión para invertir rápidamente porque “la oportunidad podía desaparecer”?

Y quizá la pregunta más importante:

¿Qué señales de alerta deberíamos aprender a reconocer antes de entregar nuestros ahorros?

Compartan sus experiencias. Sus comentarios pueden ayudar a otros lectores a evitar errores costosos.

Porque la educación financiera no consiste solamente en aprender cómo ganar dinero.

También consiste en aprender cómo protegerlo.


🇦🇷 Y esta tarde continuamos la Ruta del Capital

Después de este necesario paréntesis, retomaremos nuestra serie con el VI país: Argentina 2026.

Será un episodio especialmente interesante para analizar juntos, como hemos hecho con los países anteriores.

Inflación, moneda, deuda, disciplina fiscal, inversión y creación de patrimonio.

Porque detrás de cada país hay mucho más que números.

Hay una historia que debemos aprender a leer.

Echa un vistazo al último artículo de mi newsletter: «🌳 Cuando los árboles crecen, pero el dinero desaparece» https://www.linkedin.com/pulse/cuando-los-%25C3%25A1rboles-crecen-pero-el-dinero-desaparece-vilagut-iejpe a través de @LinkedIn  

 Rafael Alberto Vilagut 

Autor · Educador Patrimonial Intergeneracional · Innovador Financiero, enlace: https://www.amazon.com/author/ravilagut

Rafael Alberto Vilagut Vega es ingeniero mecánico, especialista en finanzas y autor de una amplia obra de divulgación financiera, patrimonial y humanística. Nacido en Venezuela y vinculado profesional y personalmente con Venezuela, España y Costa Rica, ha desarrollado durante más de cuatro décadas una trayectoria internacional relacionada con las finanzas, la energía, los negocios, la educación y la comunicación.

Graduado en Ingeniería Mecánica por la Universidad Simón Bolívar (USB), con estudios y formación internacional en finanzas, negociación y mercados, Rafael ha trabajado en organizaciones como Shell, PDVSA y CITIGROUP, y ha participado en proyectos y actividades profesionales vinculados con numerosos países.

Es Magíster en Ingeniería Empresarial, con énfasis en Finanzas Públicas, por la Universidad Simón Bolívar–IESA, con la tesis El Cash Management en las Alcaldías de Caracas (1990), y doctorando en Historia Empresarial de la Universidad de Costa Rica (UCR). Se define también como un individuo curioso: alguien que lee, estudia y escribe cada día.

Desde 2009 es creador y editor de Feliz y Saludable, plataforma de divulgación que reúne miles de artículos sobre finanzas, educación, historia, salud y desarrollo personal y que ha alcanzado millones de lectores. Su actividad como comunicador se extiende también a newsletters, libros electrónicos, podcast, YouTube y otras plataformas digitales, con contenidos publicados en español y otros idiomas.

Su evolución como escritor lo ha llevado desde las finanzas personales y la educación financiera y patrimonial hacia una pregunta de mayor alcance:

¿Cómo puede una familia convertir su patrimonio en un instrumento de continuidad, educación, propósito y unión entre generaciones?

De esa pregunta nace su proyecto editorial más ambicioso:

Las Crónicas del Capital Familiar

Una obra concebida como un Manual Maestro de Educación Patrimonial Intergeneracional, estructurada en 80 conversaciones y organizada alrededor de cuatro grandes pilares: gobierno familiar y legado; educación de los herederos; blindaje patrimonial y gestión de riesgos; y filosofía, propósito y salud integral del capital.

De este proyecto se desprende una colección de seis libros:

Libro I — La Casa que Queremos Dejar
Gobierno Familiar y Legado.

Libro II — Los Herederos del Mañana
Educación Next-Gen y Preparación de Herederos.

Libro III — Cuando el Patrimonio Está en Peligro
Blindaje Patrimonial y Riesgos.

Libro IV — Lo Que Merece Sobrevivir
Filosofía, Propósito y Salud Integral del Capital.

Libro V — La Página que Falta
Las 80 conversaciones que una familia debería tener antes de transmitir su patrimonio.

Libro VI — La Ruta del Capital
“Función → Horizonte → Moneda → Riesgo → Vehículo → Producto” en 15 países y 15 monedas.

 En esta nueva etapa, Rafael utiliza el concepto de Capital Familiar para integrar dimensiones que con frecuencia se estudian por separado: patrimonio, gobierno familiar, educación de los herederos, protección jurídica y fiscal, inversiones, seguros, salud, propósito y continuidad intergeneracional.

Su propuesta no es la de un administrador de patrimonio ni la de una entidad que custodia inversiones. Su trabajo se centra en la educación, organización y preparación de las familias, promoviendo que cada familia construya sus propios criterios y se apoye, cuando corresponda, en profesionales especializados en las áreas legales, fiscales, contables, financieras y de seguros.

Una de sus convicciones centrales resume su filosofía:

“Que su patrimonio una a su familia por 100 años. No que la divida en 10.”

A lo largo de su trayectoria, Rafael ha escrito libros sobre finanzas personales, inversión, filantropía, educación y desarrollo humano. Entre ellos se encuentra El Diezmo Invertido, obra publicada en varios idiomas que explora una relación diferente entre inversión, generosidad y propósito.

Hoy su trabajo se concentra en una nueva generación de lectores: emprendedores, familias empresarias, herederos, futuros herederos, family offices y personas que desean que el patrimonio que construyen trascienda su propia vida.

Porque para Rafael, el verdadero desafío del patrimonio no termina cuando se acumula.

Comienza cuando llega el momento de transmitirlo.



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