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lunes, 6 de enero de 2020

NUBES NEGRAS SOBRE AMERICA CENTRAL. Costa Rica y la Crisis del Medio Oriente.



Costa Rica y la Crisis del Medio Oriente.  San José de Costa Rica 6 de enero de 2020.  MBA Rafael A. Vilagut, experto petrolero y energías renovables independiente.  ravilagut@ymail.com 

¿RECOPE: Seguridad Energética?

fuente ABC, España.

Los asesinatos del general de la Fuerza Quds de los Guardianes de la Revolución de Irán, Qasem Soleimani, y del vicepresidente de las milicias chiíes iraquíes Multitud Popular, Abu Mahdi al Mohandes, el pasado viernes 3 de enero, tras un ataque con drones estadounidenses está generando una grave inestabilidad en los mercados mundiales que podría afectar seriamente países con mala Seguridad Energética como lo es Costa Rica.

Las Bolsas de todo el mundo están cayendo, mientras que el petróleo crudo está en sus marcadores WTI y Brent al alza.

El Dax alemán ha perdido un 0,7%, mientras que la Bolsa de París ha caído un 0,51%. La incertidumbre también ha afectado a la Bolsa de Tokio, que ha cerrado perdiendo casi un 2%, mientras que Wall Street ha abierto hoy con una ligera caída del 0,44%.

El Ibex español ha caído un 0,47% y ha logrado salvar los 9.600 puntos en el último momento de la jornada.

La cotización del petróleo crudo registra una importante subida, ya que un conflicto bélico en la zona del Medio Oriente, tendría gravísimas consecuencias. El crudo Brent, de referencia para Europa, ha superado los 70 dólares el barril, mientras que el West Texas Intermediate WTI, de referencia para el resto del mundo, se ha situado en los 63,45 dólares el barril.

Irán es el quinto mayor productor de petróleo de la OPEP, con 2,1 millones de barriles diarios, e Irak es el segundo, tras Arabia Saudita, con 4,6 millones. Irán ha reducido un 40% su producción desde noviembre de 2018, cuando EE.UU. amenazó con sancionar a los países que compraran crudo a la República Islámica.

¿Está Costa Rica preparada para un incremento en los precios de los productos refinados?

Esta situación no ha provocado ningún problema de suministro a Costa Rica, pero se podría afectar seriamente dada la alta dependencia de las importaciones desde los Estados Unidos y el Caribe de los productos refinados y la poca capacidad de maniobra del monopolio estatal RECOPE.

Costa Rica, ni la región de América Central, están preparadas ni con la capacidad de almacenaje suficiente, ni con la capacidad de asumir un aumento significativo en la factura petrolera, que podría ser catastrófico en las finanzas públicas del 2020. En América Central no hay una sola refinería de petróleo procesando crudo.

En la República Net el Dr. Roberto Dobles Mora, ha estado escribiendo sobre la inseguridad energética y otros temas relacionados, sin que haya reacción en el gobierno de sus advertencias.

Si bien Costa Rica es líder en sostenibilidad medio ambiental, no lo es en seguridad energética. Estos temas los debatiré en la presentación de mi último libro LA VERDAD DEL PETRÓLEO: Mitos y realidades en LATAM en la Universidad de Costa Rica este 22 de enero de 2020 a las 4pm en la Sala de Audiovisuales 1 de la Biblioteca Luis Demetrio Tinoco, para reservar plaza enlace: SIRVANSE CONFIRMAR ASISTENCIA EVENTBRITE: HTTPS://BIT.LY/2EJ57IY

Ing. Rafael Vilagut, MBA, estudiante doctoral Facultad Ciencias Sociales Universidad de Costa Rica.

lunes, 25 de marzo de 2019

La Crisis Costarricense de Energía cada vez más cerca


Costa Rica va para una crisis energética, política, social, económica y humanitaria en los años venideros ¿cuántos? pueden ser cinco, o diez, no creo que más de quince. Por eso desde la Plataforma de Feliz y Saludable, hoy seleccioné un interesante artículo de opinión escrito por don Roberto Dobles Mora, referente a la competitividad energética y al populismo energético que practica el Presidente de Costa Rica don Carlos Alvarado Quesada que será quien lleve a los costarricenses a la ruina, a menos que haya una fuerte corrección a políticas energéticas que han sido muy mal asesoradas y muy mal planificadas.

El problema viene desde la administración del Profesor Luis Guillermo Solís Rivera, el 21 de julio de 2014 le pregunté en una audiencia privada a la Señora Marta Eugenia Acosta Zúñiga, Contralora General que si en la CGR había algún asesor interno externo con atestados de economía de refinación, de trading petrolero, de shipping petrolero, etc. y la respuesta fue que no había nadie.  Sin embargo una auditoria que hizo en 2013-2014, el Instituto de Investigaciones en Ciencias Económicas iiCE, contratada por la CGR para evaluar la viabilidad técnico financiera del proyecto de la Modernización de la Refinería de Moín, de RECOPE, Proyecto B2813, tuvo el mérito de frenar el proyecto de 1,5 billones de dólares con la sociedad Soresco y los Chinos.  Posteriormente la Ing. Sara Salazar Badilla rescindió unilateralmente el Contrato por lo cual se lleva un arbitraje desde agosto de 2017 en la Corte de la Cámara de Comercio Internacional con sede en Londres., las últimas noticias circularon hace un año el 29 de marzo de 2018: ICC hears Chinese-Costa Rican refinery dispute.
  
En gobiernos pasados del PLN y el PUSC formaban parte del equipo de gobierno mentes brillantes como la del Dr. Roberto Dobles Mora quien además de ex Ministro ha fungido como Jerarca del Grupo ICE y de Recope, casi ningún Presidente ni Gerente General de la Refinadora Costarricense de Petróleo RECOPE ha tenido atestados en petróleo y energía y ciertamente los jerarcas de la refinadora que no refina que han habido durante el PAC han sido los más nefastos para la empresa y para todos los costarricenses y habitantes de este país.  Y es que mientras dure la transición energética seguimos viviendo en una petro-economía y una petro-sociedad.

Un ejemplo de un sistema eléctrico sin mantenimiento y de un país saqueado por los socialistas amigos al PAC han hecho del sistema eléctrico venezolano el peor del hemisferio con un apagón reciente de cinco días en todo el país.  Los socialistas petroleros del siglo XXI acabaron con Venezuela, lo mismo que los socialistas del PAC podrían acabar con la economía cada vez más resentida de Costa Rica.



Un “lujo” que el país no se puede dar. Por Roberto Dobles Mora, PhD.

La República (Costa Rica). San José 25 de marzo de 2019.

Costa Rica descarta que la energía se convierta en una fuente clave de la competitividad nacional, la cual es vital para el desarrollo, razón por la cual los países en el mundo la implementan y la fortalecen continuamente para impulsar su crecimiento económico y social y su prosperidad. Este es un “lujo” que el país no se puede dar.

Veamos lo que está pasando en el mundo y en Costa Rica.

En el mundo, el Foro Económico Mundial nos ha recordado, como lo han hecho muchas otras organizaciones internacionales, que “el aumento de la competitividad significa un aumento de la prosperidad”.

La competitividad energética de un país es un componente clave de su competitividad nacional, porque es el motor que impulsa y fortalece la economía y la sociedad en general.

Sobre el tema de la energía como parte de la ventaja competitiva de las naciones, el Foro Económico Mundial nos ha recordado también lo siguiente en un informe titulado “Energy as a Competitive Advantage”:

• “Las naciones desarrolladas y las economías emergentes ahora están orientándose hacia políticas que permiten un mayor control sobre el suministro y el costo de la energía para sus ciudadanos y las empresas ubicadas allí”.

• “A pesar de las políticas ‘verdes’ fuertemente expresadas, la economía básica (‘basic economics’) domina las políticas energéticas”.

• “La tecnología es un impulsor (‘driver’) clave de la política energética. Los adelantos tecnológicos, que reducen continuamente los costos de la energía y aumentan la eficiencia, están expandiendo continuamente las reservas energéticas, no solo para la política de inversión verde (energía solar o eólica, por ejemplo), sino especialmente en hidrocarburos como el gas natural”.

• “Es igualmente importante establecer precios de energía a largo plazo que sean realistas y competitivos para garantizar una estructura de costos competitivos de las empresas y un suministro ininterrumpido de energía”.

• “Los ejecutivos de las empresas, tanto de países desarrollados como de países emergentes, han enfatizado la necesidad de que en los países donde operan se invierta en una infraestructura energética que permita un suministro de energía confiable, sostenible y eficaz en costos (‘cost-effective’) para ayudar a desarrollar y retener una posición fuerte y competitiva en el mercado global”.

• “Los ejecutivos de las empresas tienen claro el impacto de la política energética de una nación en sus negocios. La disponibilidad y el costo de la energía afectan la forma en que una empresa toma decisiones con respecto a la ubicación de sus instalaciones, sus inversiones en I + D, sus objetivos de eficiencia operativa y sus estrategias de cadena de suministro y logística”.

La prestigiosa firma consultora McKinsey & Company confirma también, en un estudio titulado “Energy: a Key to Competitive Advantage”, que “la energía se ha convertido en un factor estratégico en la competencia global” y que “la energía es uno de los factores estratégicos que están conduciendo las decisiones de las empresas”.

La International Energy Agency (IEA) señala igualmente que “La energía es un habilitador (‘enabler’) crítico” del desarrollo y que “Los servicios energéticos modernos de bajo costo mejoran la vida de los pobres de innumerables maneras”.

Lo que señalan estas tres organizaciones internacionales, entre muchas otras, no puede ser más claro. Es evidente que en el mundo se entiende muy bien que los costos competitivos de la energía son cada vez más un factor clave de la competitividad, el crecimiento económico y la prosperidad de los países.

Se comprende muy bien igualmente que el desarrollo energético (incluyendo la transición energética, como parte integral de este desarrollo) debe tener, para su éxito, un balance apropiado y competitivo en su evolución en el tiempo entre lo económico (crecimiento, generación de recursos fiscales, etc.), lo social (aumento del empleo y reducción de la pobreza, etc.) y lo ambiental (sostenibilidad).

Se tiene claro que el desarrollo energético no puede darse en contra de lo económico con energía de alto costo porque abate el desarrollo económico y social y la prosperidad, además de abatir la transición energética.

Para que se impulsen continuamente el desarrollo, la prosperidad y el bienestar, la transición energética debe darse con fuentes de energía que simultáneamente sean de alta competitividad (bajo costo y alta calidad), de alto impacto social (generación de empleo, reducción de la pobreza, etc.) y de bajo impacto ambiental.

La competitividad energética de un país fomenta la inversión nacional y atrae la inversión externa. Y sin inversión no hay reactivación económica, crecimiento económico ni prosperidad.

El desarrollo de la inversión local y extranjera es clave para apoyar el fortalecimiento de los principales indicadores nacionales, tales como crecimiento económico, infraestructura, desempleo, pobreza e inseguridad.

La energía es un insumo clave en la producción de bienes y servicios, por lo que un costo alto y no competitivo aumenta los costos de los bienes y servicios y reducen el crecimiento económico.

Los altos costos de la energía, tanto directos (como en el consumo energético de electricidad en el sector residencial) como indirectos (contenidos en los precios de todos los bienes y servicios, incluyendo los alimentos, la vivienda y el transporte), impactan además más fuertemente a los más pobres, al ser estos costos proporcionalmente mucho más altos en la “billetera” de los hogares más pobres que en la de los hogares más ricos.

Por todas estas razones, los países en el mundo buscan mejorar continuamente su competitividad energética como una fuente clave de ventaja competitiva para potenciar la prosperidad.

En el mundo se tiene muy claro que el crecimiento económico y la prosperidad solo vienen con la inversión y que la inversión solo viene con un aumento continuo de la competitividad que supere la de otros países, incluyendo la competitividad energética.

En Costa Rica, “la economía básica” no es una prioridad de la política energética nacional. Por esta razón es que la reducción de los costos nacionales de la energía, para llevarlos a los niveles de competitividad internacional (para al menos equipararlos con los precios internacionales y no tener una desventaja competitiva) o para llevarlos a niveles inferiores (para tener una ventaja competitiva energética superior que apoye el desarrollo, la prosperidad, el bienestar), no es una prioridad.

La competitividad y la economía básica no forman parte de las prioridades energéticas nacionales. Consecuentemente, no forman parte de las políticas y estrategias de crecimiento económico y de satisfacción de las necesidades esenciales de prosperidad de la población.

Como lo indiqué en una columna anterior, para darse cuenta que este tema no es una prioridad, basta con comprobar los altos y crecientes costos de la energía que tenemos con respecto a otros países y el hecho de que la reforma energética (para reducir significativamente los costos para llevarlos a niveles internacionales) no forma parte tampoco de ningún plan ni de la reactivación económica.

Más bien todo apunta a que los costos de la energía continuarán aumentando en el país, lo que agravará aún más la situación. Lo siguiente es una pequeña muestra de esta cruda realidad: 


• Con respecto a la electricidad, a pesar del importante aumento que se dio en enero pasado de las ya altas tarifas eléctricas que tenemos, la ARESEP tiene en este momento en fila la resolución de varias solicitudes nuevas de aumento.

Son muchos los factores que impulsan la incontenible espiral de aumentos de los costos de la electricidad, los cuales incluyen una costosa matriz energética, un elevadísimo endeudamiento y serios problemas financieros y pérdidas que tiene el ICE.

El elevadísimo endeudamiento en moneda extranjera de la institución es uno de los muchos factores que ponen una alta presión sobre el aumento constante de las tarifas eléctricas. La prensa nacional reportó en noviembre pasado que los jerarcas del ICE revelaron ante la Comisión de Ambiente de la Asamblea Legislativa “que las deudas de la institución alcanzan los $4.156 millones”. El riesgo cambiario (ingresos en colones y pago de amortización e intereses en moneda extranjera) y el aumento de las tasas internacionales de interés no hacen más que agravar la situación.

Los medios de comunicación informaron el año pasado que el “Pago de la deuda del Grupo ICE crece a un ritmo vertiginoso” y que el ICE “pagó ¢177.780 millones en intereses de créditos y bonos el año pasado (2017), un 87% más frente a 2014. El costo financiero generó una pérdida de ¢51.700 millones en 2017”.

Para 2018, la prensa informó que “el ICE proyectó pérdidas de ¢314 mil millones” y que los “Datos aportados por la entidad apuntan que el ICE tendrá pérdidas este año (2018) por ¢314.000 millones, cifra muy superior al balance negativo registrado en 2017, que fue de ¢51.706 millones”.

Ante esta situación, la auditora de la institución indicó hace menos de dos semanas a la Comisión para el Control del Ingreso y el Gasto Público de la Asamblea Legislativa “que actualmente el Instituto Costarricense de Electricidad tiene ‘riesgo de sostenibilidad’”.

Con respecto a los combustibles derivados de petróleo, que representan casi las dos terceras partes del consumo energético nacional, un estudio elaborado como parte del ingreso del país a la OCDE señaló que varias de las condiciones del suministro nacional de combustibles derivados de petróleo “le cuestan a Costa Rica un pago adicional correspondiente a 1,35 puntos porcentuales de su producto interno bruto (PIB), es decir, casi ¢500.000 millones anuales actualizados a 2019”.

RECOPE no ha indicado públicamente si las nuevas opciones de fuentes de energía que está visualizando en el futuro son de menor costo. Más bien hay dudas, inclusive en un plan tan sencillo y de impacto energético muy moderado como es la mezcla de biocombustibles con gasolina (etanol) y con diésel (biodiésel), que aún no ve la luz del día.

Con relación al etanol, que en principio sería la primera etapa del plan, los medios de comunicación informaron la semana pasada que inclusive la “Defensoría duda del plan para mezclar etanol con gasolinas”. Para iniciar este plan, se pretende agregar “hasta un 10% de etanol en la gasolina súper”. Los consumidores estarían obligados a comprar únicamente esta mezcla, ya que no se vendería gasolina súper sola.

Todavía no se ha informado públicamente si el plan de mezclar etanol con gasolina y biodiésel con diésel aumentará aún más los precios de ambos combustibles.

En cuanto a impuestos, los que se aplican a los combustibles son muy elevados en comparación con muchos países con los que competimos en el comercio internacional y por atraer inversión externa. A pesar de esta desventajosa situación, el gobierno anunció hace poco que enviará a la Asamblea Legislativa un proyecto de ley para aumentar aún más los impuestos a los combustibles.

Lo anterior es una pequeña muestra de situaciones que revelan que los costos de la energía en el país continuarán aumentando y que debilitarán aún más el raquítico crecimiento económico que tenemos, el cual se ha venido ralentizando además.

Es de conocimiento público que el bajo crecimiento económico que tenemos no es suficiente para resolver los serios problemas que el país tiene (económicos, fiscales, de desempleo, de pobreza, de infraestructura económica y social, entre muchos otros).

Como consecuencia de este bajo y decreciente crecimiento, los medios de comunicación han informado, entre otros aspectos, que “el desempleo en Costa Rica se disparó al 12% en el último trimestre de 2018” (uno de los niveles históricos más altos) y “la pobreza se elevó hasta el 21,1% de los hogares, en 2018, lo cual significó un incremento de 1,1 puntos porcentuales”. La gente necesita trabajo e ingresos para vivir, comer, transportarse y educarse, pero esto no está ocurriendo.

La información disponible induce a pensar que en el país se descarta que la competitividad energética se convierta en una fuente de competitividad que impulse fuertemente el crecimiento y la prosperidad, como lo es cada vez más en los países en el mundo.

Los dogmas y el populismo energético, que se dan de manera creciente en el país, no hacen más que crear confusión y deteriorar la situación.

Y para agravar aún más esta cruda realidad, la pérdida continua de competitividad energética se da en un ambiente de pasividad y de resignación colectiva de los consumidores directos e indirectos de energía, que al final son toda la población y todas las empresas.

Mientras que en el mundo la competitividad energética mejora continuamente, aquí más bien se deteriora permanentemente. No es así como el país va a prosperar.   FIN.

La Crisis Costarricense de Energía cada vez más cerca, por MBA Rafael A. Vilagut-Vega, experto petrolero y asesor financiero independiente, @vilagutr.

lunes, 11 de marzo de 2019

Costa Rica aumenta peligrosamente su populismo energético y la descompetitividad en el comercio global Dios nos ampare

Discusiones emocionales versus la realidad económica nacional

La República Net (Costa Rica), lunes 11 de marzo de 2019. Por Dr. Roberto Dobles Mora, roberto.dobles@gmail.com  Ex ministro de Ambiente, ex presidente de la Refinadora Costarricense de Petróleo, RECOPE.



Dr. Roberto Dobles Mora is (ex) Minister of Environment and Energy of Costa Rica and Rector Minister of the energy, environment and telecommunications sector. He is also (ex) President of the Governing Council of the Global Ministerial Environment Forum of the United Nations Development Programme. He previously served as Executive President of the Costa Rican Institute of Electricity, Moin Refinery, and as Minister of Science and Technology.



Caricatura en CRHoy (Costa Rica, 11 de marzo de 2019)

Debido al fuerte vínculo que existe entre la energía y la prosperidad, el logro de altos niveles de competitividad energética de clase internacional es una prioridad clave para potenciar el crecimiento económico y el bienestar social.

Esta es la razón por la cual los países exitosos en el mundo han venido realizando reformas en su sector energético para adecuarlo a los nuevos y crecientes imperativos del siglo XXI.

Las decisiones en esos países se toman con base en criterios racionales, no en criterios emocionales.

En Costa Rica, sin embargo, se están dando discusiones de tipo emocional basadas en gran medida en dogmas, las cuales introducen a menudo grandes exageraciones, distorsiones y sesgos. En estas discusiones no se acreditan los estudios técnicos y estratégicos rigurosos que respaldan los argumentos que se proporcionan.

Existe también un alto grado de populismo energético que ha estado creando sesgos, restricciones y exclusiones de las opciones energéticas que se están utilizando en el mundo para reducir los costos de la energía.

Todo esto ha conducido a crear ilusiones más allá de las realidades, lo que ha provocado que gran parte de las promesas que se enuncian no se cumplan posteriormente.

El populismo energético, con fuerte arraigo en argumentos emocionales, ha evitado que se den las reformas y los cambios que se requieren en la matriz energética nacional. Estos cambios sí se están dando en el mundo para reducir los costos de la energía a los niveles de competitividad internacional y para realizar la necesaria transición energética.

Las discusiones fundamentales sobre la energía en Costa Rica no se realizan tampoco de manera integral. Dentro de este contexto, diversos grupos tienden a centrarse o a resaltar únicamente, según sea su orientación ideológica o dogmática, las ‘bondades’ y las ‘maldades’ de ciertas fuentes de energía que sus opiniones favorecen o rechazan según sea el caso.

Todo esto busca que la discusión se vuelva emocional y no técnica. Las discusiones no técnicas hacen que las personas se centren únicamente en ciertos aspectos sin tener en cuenta el contexto completo de todo el sistema (costos, contribución fiscal, competitividad, contribución al crecimiento económico y al bienestar social, contribución a la reducción de la pobreza, etc.) y provocan consecuentemente desinformación.

Y para agravar más la situación, todas estas discusiones entre ciertos grupos se dan en un ambiente de apatía e indiferencia colectiva del resto de la sociedad.

Esta situación ha venido incidiendo en decisiones que encarecen fuertemente la energía en el país, las cuales incluyen el desarrollo de fuentes de energía que son más caras que las que se están desarrollando internacionalmente. También excluyen o limitan en el país aquellas fuentes que en el mundo están reduciendo los costos de la energía y las emisiones.

No solamente aquí se desarrollan fuentes de energía caras, sino que además los proyectos terminan con grandes sobrecostos, lo que aumenta aún más los costos finales.

La competitividad energética, que es uno de los factores esenciales de la transición energética, es prioritaria para poder competir en el comercio internacional y en la atracción de inversiones, lo cual genera bienestar.

Pero aquí la competitividad energética no es una prioridad. Basta con ver los altos y crecientes costos de la energía en el país para darse cuenta de que este tema no es una prioridad. Basta también con constatar el hecho de que la reforma energética para reducir significativamente los costos no forma parte tampoco de ningún plan ni de la reactivación económica.

El impacto de los altos costos de la energía en la economía pone al país en una espiral de pérdida continua de competitividad, lo que afecta, entre otras cosas, el desarrollo económico y social, la generación de empleo y de recursos fiscales y la pobreza.

La reforma energética para aumentar la competitividad nacional, reactivar la economía y potenciar el desarrollo económico y social es una prioridad nacional ineludible que aún no ve el día.

La economía nacional se encuentra en un estado de mucha debilidad y sin capacidad para generar los niveles de bienestar que se requiere.

Algunos datos muestran esta cruda realidad nacional. Desde hace un tiempo la economía nacional se ha venido desacelerando sin ningún signo de recuperación. Como consecuencia de lo anterior, tal como lo han informado los medios de comunicación, “el desempleo en Costa Rica se disparó a 12% en el último trimestre del 2018” y sigue aumentado en el 2019 y es actualmente el más alto en muchos años. Por su lado, “la pobreza total de Costa Rica se elevó hasta el 21,1% de los hogares, en el 2018, lo cual significó un incremento de 1,1 punto porcentual”.

A pesar del gran aumento que se dio en los impuestos, las empresas internacionales calificadoras de riesgo (Moody’s, Fitch Ratings y Standard & Poor’s) consideran que la situación fiscal del país sigue siendo crítica.

Y para empeorar todavía más la situación, el 25 de febrero pasado se anunció que el Fondo Monetario Internacional (FMI) “aconseja a Costa Rica aumentar más los impuestos para continuar con la reforma fiscal”. Ante este anuncio del FMI, “el presidente de la República anunció la posibilidad de enviar un nuevo proyecto que implique más impuestos para la sociedad, después de este año”.

El Gobierno también anunció el mes pasado que adicionalmente se dará un aumento de los impuestos que pagan los combustibles, lo cual los encarecerá aún más. Los combustibles representan casi las dos terceras partes del consumo energético nacional.

La situación fiscal continúa deteriorándose y el endeudamiento del sector público sigue creciendo aceleradamente, lo que compromete cada vez más el futuro de los habitantes y pone una creciente presión sobre el deterioro fiscal.

Los medios de comunicación han venido reportando esta seria situación con reportajes como los siguientes: la “Mitad del presupuesto del Gobierno deberá suplirse con deuda”, el “Gasto en deuda pública se dispara en un 50% para el 2019”, los “Pagos a deuda crecen un 80% en el Presupuesto Nacional del 2019”, el “Pago de bonos consumirá el 41% del presupuesto 2019”, la “Deuda del Gobierno estruja obras, salarios y gasto social”, “Para poder pagar la deuda y sus intereses el Gobierno ha tenido que estrujar el dinero destinado a las obras públicas, a los salarios de sus trabajadores y hasta el gasto social” y “La inversión del Gobierno en obras cae un 12,5%, las remuneraciones apenas subirán 0,7% y el gasto social baja de 13,1% a 12,6% del PIB”.

No obstante la crítica situación nacional, por ningún lado se ve un plan para reducir sustancialmente los costos nacionales de la energía para llevarlos a los niveles que existen en otros países con los que competimos en el comercio internacional y en la atracción de inversión externa.

Mientras todo esto ocurre aquí y mientras muchos de los países con los que competimos han venido convirtiendo a su sector energía en un verdadero motor de desarrollo y de prosperidad, en Costa Rica este sector más bien le resta competitividad al país.

No tendríamos los altos costos energéticos que tenemos si las decisiones fueran tomadas solo con base en criterios racionales (técnicos, económicos, financieros, fiscales, sociales, ambientales, etc.).

Es necesario llevar los costos de la energía a los niveles donde el sector energético del país se convierta en un verdadero motor de desarrollo, de prosperidad y de reactivación económica, como lo están haciendo muchos otros países en el mundo.

Enlace:  https://www.larepublica.net/noticia/discusiones-emocionales-versus-la-realidad-economica-nacional

ARTICULO RELACIONADO DE LA NACION (COSTA RICA).

De Frente: Un país sedado.  Superada la discusión del paquete fiscal, que por varios meses sí causó algo de trepidación, hemos vuelto a la modorra en que estábamos. 

Por Economista Juan Carlos Hidalgo. JHidalgo@cato.org