Les presento el nuevo artículo educativo y reflexivo para Finanzas Felices:
¿Invertir donde todo es barato… o donde todo funciona? 🏠
El precio de una propiedad no siempre refleja su verdadero valor. Un apartamento puede costar menos en un país con incertidumbre económica, pero lo que realmente compra el inversionista no es solo tierra: es seguridad jurídica, estabilidad monetaria, posibilidad de vender y confianza institucional. En este nuevo artículo de Finanzas Felices analizamos el contraste entre Venezuela y Guanacaste para entender por qué, en bienes raíces, el metro cuadrado importa menos que el sistema que lo respalda.
En mi experiencia, educarse es el primer paso, pero ordenar el patrimonio es el segundo. Hoy colaboro con el puesto de bolsa Royal Sterling Group en Costa Rica, donde existen alternativas diversificadas por moneda, plazo e industria (OICO-MACAB y la familia PARTNER). Si alguien desea explorar, según su perfil y objetivos, si alguna opción puede serle útil, con gusto podemos coordinar una conversación informativa sin compromiso.
¿Vos qué elegirías: el inmueble más barato o el país más predecible?
¿Invertir en Venezuela o en Guanacaste?
El precio engaña, el sistema decide
Finanzas Felices — Febrero 2026
Rafael Vilagut Vega
Durante toda mi vida profesional he visto repetir el mismo fenómeno: el inversionista cree que está haciendo un análisis financiero… cuando en realidad está haciendo una comparación emocional.
Hoy surge una pregunta que, aunque suena provocadora, es profundamente educativa:
¿Es mejor invertir en bienes raíces en Venezuela —hoy extremadamente baratos— o en Guanacaste —hoy extremadamente caros?
Para responderla debemos abandonar la primera trampa mental del inversionista:
creer que el precio es el factor principal.
No lo es.
El precio es apenas la superficie visible de algo mucho más profundo: la estructura institucional del país donde se encuentra la propiedad.
Venezuela 2026: la ilusión del retorno del capital
El año 2026 inicia con un cambio relevante: la reactivación parcial del sector energético venezolano y la reapertura de exportaciones petroleras hacia Estados Unidos. Esto ha despertado entusiasmo internacional. Empresas de servicios petroleros, contratistas y operadores energéticos comienzan a volver gradualmente.
Y con ello ocurre algo predecible en economía:
cada vez que vuelve el petróleo… vuelve la expectativa inmobiliaria.
Hoy pueden encontrarse:
-
apartamentos en zonas premium de Caracas por menos de $40,000
-
casas urbanas por menos de $80,000
-
propiedades comerciales a valores que en 2007 habrían sido impensables
En apariencia, el negocio parece obvio.
Pero aquí aparece la primera gran lección inmobiliaria:
El bien raíz no es solo un activo físico.
Es un contrato legal respaldado por un Estado.
Y ahí empieza la diferencia.
Guanacaste: caro, pero comprensible
Guanacaste vive el fenómeno contrario.
Desde el año 2000 su mercado inmobiliario ha seguido ciclos muy claros:
1. El Boom (2000–2008)
Terrenos agrícolas: $1–$5 por m²
Tras llegada de capital extranjero: $70–$100 por m²
Motor principal: el aeropuerto internacional de Liberia.
En bienes raíces, la infraestructura vale más que el terreno.
2. Crisis y ajuste (2009–2019)
La crisis financiera de EE. UU. paralizó proyectos.
El mercado inmobiliario dependía casi totalmente del comprador extranjero.
La burbuja especulativa se desinfló y tardó casi una década en estabilizarse.
3. La explosión post-pandemia (2020–2024)
Aparece un nuevo actor económico:
el trabajador remoto internacional.
Los llamados nómadas digitales descubrieron algo clave:
Guanacaste ofrece:
-
clima estable
-
conectividad aérea
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salud privada
-
estabilidad política
-
propiedad privada protegida
Resultado:
Alzas de hasta 400% en ciertas propiedades costeras.
Para 2025, el precio medio de listado superó los $1.3 millones en zonas de lujo.
Hoy el mercado entra en una fase normal:
crecimientos proyectados de 3% a 8% anual.
El error más frecuente: comparar precios
Aquí aparece la parte realmente educativa.
Muchos inversores ven esto:
Venezuela: barato
Guanacaste: caro
Y concluyen:
“La oportunidad está en Venezuela”.
Pero el análisis correcto no es de precio.
Es de seguridad jurídica.
Lo que realmente compra un inversionista inmobiliario
Cuando alguien compra un inmueble, en realidad compra cinco cosas:
-
Derecho de propiedad
-
Capacidad de vender
-
Acceso a financiamiento
-
Estabilidad monetaria
-
Protección institucional
El metro cuadrado es apenas el último factor.
Aquí surge la comparación más importante.
Venezuela
Puede tener incluso zonas con mayor seguridad personal cotidiana que ciertas áreas turísticas de Costa Rica.
Pero enfrenta:
-
debilidad registral
-
riesgo de controles
-
limitaciones bancarias
-
moneda inestable
-
dificultad de repatriar capital
Costa Rica
Puede ser más caro y tener problemas locales de criminalidad, pero ofrece:
-
sistema registral sólido
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tribunales funcionales
-
moneda relativamente estable
-
banca integrada internacionalmente
-
posibilidad real de vender
Y este punto es clave:
Una propiedad sin liquidez legal no es una inversión, es una apuesta.
El factor que casi nadie analiza: la salida
El verdadero inversionista no compra pensando en entrar.
Compra pensando en salir.
Preguntas esenciales:
-
¿Puedo vender rápido?
-
¿Hay compradores internacionales?
-
¿Puedo transferir el dinero?
-
¿Puedo usar un banco?
En Guanacaste la respuesta suele ser sí.
En Venezuela la respuesta depende de factores políticos.
Y eso cambia completamente el valor real del activo.
El verdadero valor del metro cuadrado
Un apartamento en Caracas puede costar 40 mil dólares.
Una casa en Guanacaste puede costar 600 mil.
Pero el precio no mide riqueza.
Mide riesgo.
El mercado inmobiliario no valora solamente la tierra.
Valora la confianza.
Por eso los capitales globales prefieren países institucionales antes que países baratos.
Reflexión final
No toda comparación debe hacerse por precio.
Hay países más baratos para vivir.
Hay países más caros para invertir.
Costa Rica no es un mercado inmobiliario barato.
Pero es un mercado inmobiliario funcional.
Y esa diferencia, en finanzas, suele ser decisiva.
El futuro de un país no depende de que no exista corrupción, inflación o inseguridad —ningún país está libre de ello—, sino de que existan instituciones capaces de corregirlas.
Al final, el inversionista inteligente no busca el metro cuadrado más barato.
Busca el sistema más confiable.
Los invito a reflexionar y a participar en comentarios
1. ¿Preferirías una propiedad muy barata en un país incierto o una cara en un país predecible?
2. Cuando invertimos, estamos comprando terreno… o estamos comprando instituciones?
A lo largo de más de cuatro décadas trabajando en desarrollos inmobiliarios he aprendido que la verdadera protección patrimonial no depende de adivinar la economía, sino de diversificar inteligentemente por moneda, plazo e industria. Por esa razón, además de mi labor educativa, actualmente colaboro con el puesto de bolsa Royal Sterling Group en Costa Rica, donde existen alternativas estructuradas para distintos perfiles de inversionista: desde instrumentos OICO-MACAB orientados a rendimientos fijos en horizontes de corto, mediano y largo plazo, hasta soluciones patrimoniales como PARTNER PRO, PARTNER RENTAL y PARTNER FIDELITY. No se trata de recomendaciones generales —cada caso es distinto— sino de analizar objetivos, tolerancia al riesgo y necesidades familiares. Quienes deseen conocer si alguna de estas opciones puede ajustarse a su situación personal pueden, sin compromiso, agendar una conversación informativa.





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