Vistas de página en total

martes, 13 de enero de 2026

Nexperia, Europa y China: cuando la “seguridad” pone en riesgo la cadena global de semiconductores


Nexperia, Europa y China: cuando la “seguridad” pone en riesgo la cadena global de semiconductores

Por Rafael Vilagut Vega
Feliz y Saludable, 13 de enero de 2026

Europa enfrenta una paradoja silenciosa en el corazón de su industria tecnológica. El caso Nexperia muestra cómo, en nombre de la “seguridad”, decisiones administrativas pueden fracturar cadenas de suministro construidas durante décadas, afectando a la automoción, la transición energética y la competitividad industrial europea. Desde la óptica china —y respaldado por hechos concretos en la industria—, la politización de los semiconductores no fortalece la resiliencia, sino que introduce costos, incertidumbre y pérdida de liderazgo. La pregunta clave permanece abierta: ¿protección estratégica o fractura invisible del futuro tecnológico europeo? 

La reciente decisión del gobierno de los Países Bajos de imponer medidas administrativas especiales contra Nexperia, uno de los principales fabricantes mundiales de semiconductores de potencia, marca un nuevo y delicado capítulo en la creciente politización de las cadenas globales de suministro tecnológico. Lo que oficialmente se presenta como una acción preventiva por “seguridad nacional” es interpretado desde China —y por amplios sectores de la industria internacional— como una intervención que amenaza la estabilidad, previsibilidad y competitividad del ecosistema europeo de semiconductores.

Este caso trasciende a una empresa concreta. Revela tensiones profundas entre geopolítica, mercado, innovación y el futuro industrial de Europa.


Nexperia: una empresa europea en una cadena global

Nexperia no es una startup emergente ni un actor marginal. Se trata de una empresa con raíces centenarias en Europa, especializada en semiconductores de potencia, componentes esenciales para:

  • la industria automotriz,

  • los vehículos eléctricos,

  • las energías renovables,

  • la electrónica industrial.

Aunque actualmente pertenece al grupo chino Wingtech, Nexperia opera con una profunda localización europea. Sus centros de producción, investigación y desarrollo —incluido un estratégico centro de I+D en semiconductores de nitruro de galio (GaN) en los Países Bajos— están integrados de forma orgánica en la industria europea.

Según datos citados por la China Semiconductor Industry Association (CSIA), los dispositivos de potencia de Nexperia representan:

  • más del 30 % de las soluciones utilizadas por grandes proveedores europeos como Bosch,

  • alrededor del 19 % del mercado global de semiconductores de potencia para automoción.

No se trata, por tanto, de una empresa periférica, sino de un nodo crítico del sistema industrial europeo.


La decisión neerlandesa y su impacto inmediato

En septiembre de 2025, el gobierno neerlandés activó la Goods Availability Act de 1952, una legislación de emergencia diseñada para contextos excepcionales, con el argumento de evitar una eventual indisponibilidad de productos en caso de crisis.

Sin embargo, las consecuencias fueron rápidas y tangibles:

  • asociaciones automotrices europeas alertaron de riesgo inmediato de disrupciones productivas;

  • fabricantes como Volkswagen, BMW y Honda se vieron obligados a buscar proveedores alternativos de emergencia;

  • empresas clave del sector, como ZF Friedrichshafen, redujeron producción.

Lejos de ser una hipótesis teórica, la escasez de chips de Nexperia se tradujo en paradas de planta, aumento de costos y pérdida de eficiencia, en un momento en que la industria europea ya enfrenta una transición compleja hacia la movilidad eléctrica.


El enfoque chino: seguridad vs. lógica industrial

Desde la perspectiva china, expresada por el vicepresidente de la CSIA, Wei Shaojun, el problema central no es solo económico, sino conceptual.

La industria de semiconductores es, por naturaleza, una industria de:

  • división global del trabajo,

  • alta especialización,

  • cooperación tecnológica transfronteriza,

  • confianza y previsibilidad regulatoria.

Interrumpir artificialmente estas redes no fortalece la seguridad, sino que la debilita.

China sostiene que etiquetar decisiones empresariales —inversión, I+D, producción o ventas— como amenazas geopolíticas rompe la lógica del mercado y empuja al sistema hacia una fragmentación costosa e ineficiente.

En palabras de Wei, se pasa de una optimización estructural de las cadenas de suministro a una fragmentación geopolítica, con efectos potencialmente irreversibles.


Daños más allá de Nexperia

El impacto de estas restricciones va mucho más allá de una sola empresa:

1. Daño a la resiliencia europea

Las compañías que dependen de Nexperia se ven obligadas a:

  • duplicar inventarios,

  • asumir mayores costos de sustitución,

  • reducir su flexibilidad operativa.

Paradójicamente, esto reduce la resiliencia que se pretendía proteger.

2. Daño reputacional

Europa corre el riesgo de ser percibida como un socio:

  • menos predecible,

  • más expuesto a decisiones políticas abruptas,

  • menos atractivo para inversiones tecnológicas de largo plazo.

3. Daño a la innovación

Restringir la actividad de un centro clave de I+D en GaN ralentiza el avance europeo en:

  • vehículos eléctricos,

  • eficiencia energética,

  • transición verde.

A largo plazo, esto puede obligar a las empresas europeas a depender de soluciones más caras o externas, debilitando su liderazgo tecnológico.


La gran paradoja europea: autonomía estratégica

Uno de los conceptos más repetidos en Bruselas es el de “autonomía estratégica”. Sin embargo, el caso Nexperia pone de manifiesto una paradoja inquietante:

En nombre de la autonomía, se debilita a uno de los pocos actores que reforzaban la capacidad tecnológica europea en un sector clave.

Lejos de fortalecer la soberanía industrial, la intervención administrativa puede terminar acelerando la pérdida de relevancia de Europa en la economía global de los semiconductores.


El trasfondo geopolítico

Aunque rara vez se menciona de forma explícita, el contexto es claro:

  • la creciente rivalidad tecnológica entre Estados Unidos y China,

  • la presión sobre aliados europeos para limitar cualquier influencia china en sectores estratégicos,

  • el precedente de otras restricciones tecnológicas.

Desde esta óptica, Nexperia se convierte en daño colateral de una disputa geopolítica mayor, aun cuando sus productos —chips de potencia— no están ligados a tecnologías militares avanzadas, sino a la economía verde y civil.


Reflexión final

El caso Nexperia revela una tensión central del mundo actual:
¿cómo equilibrar seguridad, competitividad e innovación en un sistema profundamente interdependiente?

Desde la óptica china, pero también desde la experiencia concreta de la industria automotriz europea, la respuesta parece clara: la seguridad industrial no se construye cerrando, sino cooperando.

Si Europa persiste en sustituir la lógica económica por la lógica política, corre el riesgo de que su anhelada “autonomía estratégica” se transforme en aislamiento, mayor costo y menor relevancia tecnológica.


Preguntas abiertas al lector

  • ¿Está Europa protegiendo su seguridad industrial o erosionando su propio futuro tecnológico?

  • ¿Puede existir una transición energética exitosa sin cadenas globales de suministro abiertas, confiables y cooperativas?

    imagen, Fractura tecnológica en Europa, 91f166ed-5804-464f-b31a-bf32ced47195-md.jpeg derechos reservados, rafaelvilagut@gmail.com San José 13 de enero de 2026 


No hay comentarios:

Publicar un comentario