Venezuela: por qué aún no han sido liberados todos los presos políticos
Una mirada humanitaria, jurídica y ética
La situación de los presos políticos en Venezuela sigue siendo una de las heridas más profundas y persistentes del país. A pesar de anuncios recientes sobre liberaciones parciales, no se ha producido la excarcelación del 100 % de las personas detenidas por motivos políticos, según coinciden organizaciones de derechos humanos nacionales e internacionales.
Este hecho genera una pregunta legítima y dolorosa: ¿por qué aún permanecen personas privadas de libertad si su detención ha sido considerada arbitraria por múltiples instancias independientes?
Según el Foro Penal son 811 víctimas al 09-01-2026, figura 2.
La negación oficial del problema
Uno de los principales obstáculos es que el Estado venezolano no reconoce oficialmente la existencia de “presos políticos”. Las autoridades sostienen que las personas encarceladas lo están por delitos comunes —como terrorismo, conspiración o incitación al odio—, aun cuando organismos como Foro Penal, Human Rights Watch, Amnistía Internacional y la Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos de la ONU han documentado de forma reiterada que muchos de estos procesos carecen de garantías judiciales básicas.
Esta negación impide una solución integral y permite que las excarcelaciones se realicen de forma selectiva y discrecional, sin un criterio transparente ni universal.
Liberaciones parciales y condicionadas
Las liberaciones que han ocurrido en los últimos meses no constituyen una amnistía general ni una política de justicia, sino gestos puntuales, generalmente asociados a contextos de presión internacional, negociaciones diplomáticas o coyunturas políticas específicas.
Además, en numerosos casos la llamada “libertad” no es plena:
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Las personas liberadas mantienen causas judiciales abiertas.
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Se les imponen medidas de presentación, prohibición de salida del país o silencio público.
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Persisten riesgos de re-detención.
Desde una perspectiva jurídica y de derechos humanos, esto no equivale a una restitución real de la libertad.
Salud, tortura y condiciones de detención
Diversas organizaciones han documentado condiciones de detención extremadamente precarias, especialmente en centros como El Helicoide y otras sedes de organismos de inteligencia. Los informes recogen:
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Deterioro grave de la salud por falta de atención médica oportuna.
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Aislamiento prolongado, incomunicación y tratos crueles.
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Denuncias consistentes de tortura física y psicológica.
En algunos casos, se han registrado muertes bajo custodia del Estado, lo que ha sido señalado por instancias internacionales como responsabilidad directa del aparato represivo, aunque no siempre reconocido oficialmente.
La falta de información clara sobre el estado de salud de muchos detenidos aumenta la angustia de las familias y refuerza la percepción de opacidad y deshumanización.
El trasfondo político de la detención
Más allá de cada caso individual, existe un patrón: la privación de libertad como herramienta de control político. Mantener personas encarceladas —o bajo amenaza permanente de prisión— funciona como un mensaje disuasorio hacia la sociedad civil, periodistas, activistas y opositores.
Por ello, mientras no exista una verdadera independencia judicial y un reconocimiento del problema, la liberación total seguirá siendo postergada.
Una reflexión necesaria
Hablar de presos políticos no es un ejercicio ideológico ni partidista. Es, ante todo, una cuestión humana, ética y espiritual. Detrás de cada nombre hay una familia, una historia interrumpida, una vida en suspenso.
En este contexto, la oración, la memoria y la denuncia responsable cumplen un papel fundamental. Orar no es resignarse; es negarse a normalizar la injusticia. Informar con rigor tampoco es atacar, sino defender la dignidad humana.
Conclusión
A día de hoy, no se ha liberado al 100 % de los presos políticos en Venezuela porque:
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El Estado no reconoce su condición política.
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Las excarcelaciones son parciales y estratégicas.
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Persisten procesos judiciales sin garantías.
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No existe transparencia sobre la salud y situación real de todos los detenidos.
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La detención sigue siendo utilizada como instrumento de control.
Mientras esta realidad no cambie, la herida seguirá abierta. Y como sociedad, dentro y fuera de Venezuela, no deberíamos dejar de mirar, de orar ni de exigir, con serenidad y firmeza, que la justicia y la dignidad humana prevalezcan.
Fuentes consultadas
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Foro Penal Venezolano
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Human Rights Watch
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Amnistía Internacional
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Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos sobre Venezuela (ONU)
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Reuters
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The Guardian
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Informes de prensa internacional y testimonios de familiares


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