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martes, 28 de febrero de 2023

Parte I: Fernando III de Castilla y de León, "El Santo", es ancestro de Nydia M. Vega-Rodriguez y de Emilio Vilagut-Martin.


 

Después de muchos años de estudio e investigación puedo presentarles lo que sospechaba que nuestros padres tienen un ancestro común hace 800 años. De eso trata el episodio de hoy.
 
Fernando III de Castilla y de León, "El Santo", es ancestro común de Nydia M. Vega-Rodriguez y de Emilio Vilagut-Martin.  El vigésimo segundo  tataranieto de Fernando III Rey de Castilla y de León es Emilio Vilagut-Martin, y la 23.ª tataranieta de Fernando III Rey de Castilla y de León es Nydia M. Vega-Rodríguez.





Nombres: Nydia M. Vega-Rodriguez madre Angelica Rodriguez-Arias padre Juan Jerónimo Rodríguez-Arias madre María Fulgencia Arias-Ugalde madre Bernardina Ugalde Bolaños madre Juana Bolaños Santos y Ulate madre Bárbara Ulate Alfaro madre María Lorenza Alfaro González madre María de la Rosa González Murillo padre Antonio González González madre Magdalena González de Brenes madre Gerónima Tomasina de Brenes Jiménez padre Ambrosio El Viejo de Brenes y Vindas padre Alonso Gutiérrez Hernández padre Alvaro Gutierrez de Valdivia y Diaz madre Isabel Gutierrez de Valdivia padre Diego Ruiz de Valdivia y Guzmán padre Luis Ruiz de Valdivia y Guzman madre Leonor de Guzmán y Bázan padre Ramiro Nuñez De Guzman madre Beatriz Sarmiento de Villamayor padre Diego Pérez Sarmiento de Villamayor y Haro madre Leonor Lopez de Haro y Alonso padre Fernan Díaz de Haro madre Violante Manoel de Castilla padre Manuel de Castilla de Castilla padre Fernando III Rey de Castilla y de León hijo Alf onso X el Sabio de Castilla hijo Sancho IV el Bravo de Castilla hijo Fernando IV de Castilla hijo Alfonso XI el Justiciero de Castilla hijo Enrique II de Trastámara de Castilla hija Beatriz de Castilla hijo Enrique I.C. de Guzmán hijo Juan Alonso DNI Pérez de Guzmán hijo Enrique D.I. Pérez de Guzmán y Meneses hijo Juan Alonso D.I. Pérez de Guzmán hijo Pedro de Guzmán y Zúñiga hija Ana Félix de Guzmán hijo Francisco de los Cobos hijo Francisco Cobos Vallejo hijo Manuel Cobos izquierdo hija Juana de Cobos Arranz hijo Manuel Arranz de Cobos hija Juliana Arranz Pastor hijo Florencio de la Fuente Arranz hija Agustina de la Natividad de la Fuente Frutos hija Agustina de Sanfrutos hija Eugenia Pascual-Sanfrutos hijo Julián Martín-Pascual hija Consuelo Martín-Martín hijo Emilio Vilagut-Martin.

Fernando III. El Santo. Peleas de Arriba (Zamora), 24.VI.1201 – Sevilla, 30.V.1252. Rey de Castilla (1217-1252) y de León (1230-1252). Conquistador de Córdoba, Murcia, Jaén y Sevilla, santo.

Cuando a fines de junio del año 1201, probablemente el día 24, festividad de san Juan, nacía el que iba a ser Fernando III de Castilla y de León en el camino de Salamanca a Zamora, en el monte al que luego se trasladaría el monasterio Bernardo de Valparaíso, Castilla y León eran desde hacía cuarenta y cuatro años dos reinos distintos, separados y frecuentemente enfrentados. Fernando era hijo del rey Alfonso IX de León y de la castellana doña Berenguela, hija primogénita de Alfonso VIII de Castilla. Aunque procedente de doble estirpe regia, Fernando no nacía como heredero de ninguno de los dos tronos: en León le precedía un hermanastro suyo, nacido hacia 1194 y llamado igualmente Fernando, hijo del Rey leonés y de doña Teresa de Portugal, que ya había sido jurado como heredero del Trono de León; en Castilla el heredero era igualmente otro Fernando nacido en 1189, hijo de Alfonso VIII y hermano de doña Berenguela, la madre del Fernando nacido en 1201.

El matrimonio de sus padres no pudo mantenerse, pues había sido contraído sin la necesaria dispensa papal del impedimento de consanguinidad, pues el padre de doña Berenguela, Alfonso VIII de Castilla, era primo carnal de Alfonso IX de León. Ante los requerimientos de Inocencio III a los cónyuges para que se separaran, éstos rompieron su convivencia, tras seis años y medio de vida matrimonial (1197-1204) en los que nacieron cinco hijos, dos de ellos varones: el futuro Fernando III y su hermano Alfonso de Molina. Rota la convivencia de los padres cuando Fernando no había cumplido aún los tres años, la educación infantil de éste corrió a cargo de su madre doña Berenguela que había regresado a Burgos con su prole; más tarde la formación y la vida del pequeño infante se repartieron entre Burgos, donde era conocido como el leonés, para distinguirlo de su tío Fernando, heredero del Trono castellano y doce años mayor, y en León al lado de su padre, donde era llamado el castellano para diferenciarlo de su hermano mayor, también homónimo y heredero de la Corona de León. Además en Burgos, había nacido ya a Alfonso VIII, el 14 de abril de 1204, otro hijo varón, Enrique, que igualmente precedía a doña Berenguela y a su hijo Fernando en el orden sucesorio.

Mas la muerte imprevista el 14 de octubre de 1211 de Fernando, el hijo y heredero de Alfonso VIII, a los veintidós años de edad, acercó al pequeño Fernando al Trono castellano, del que sólo lo separaba su tío el infante Enrique. En agosto de 1214 otra muerte igualmente impredecible, la de Fernando, el hijo de Alfonso IX, cuando rondaba los veinte años de edad, aproximaba también al futuro Fernando III al Trono de León.

El 6 de octubre de 1214 fallecía el rey de Castilla Alfonso VIII, el vencedor de las Navas de Tolosa, y lo sucedía en el Trono su hijo Enrique, un menor de diez años y medio de edad; veintiséis días más tarde fallecía la reina doña Leonor, por lo que recayó la tutoría y la regencia en doña Berenguela, pero al cabo de algunos meses las intrigas de los tres hermanos Lara forzaron la renuncia de la madre de Fernando y se hizo cargo de ambos oficios Álvaro Núñez de Lara. Las tensiones entre los hermanos Lara y los magnates que apoyaban a doña Berenguela se trocaron en choque armado y mientras aquéllos cercaban a doña Berenguela en Autillo (Palencia), en el palacio episcopal de Palencia un accidente de juego causaba graves heridas al rey Enrique I, a resultas de la cuales falleció el 6 de junio de 1217, cuando acababa de cumplir los trece años. En ese momento el futuro Fernando III se encontraba en Toro junto a su padre; doña Berenguela envió mensajeros para reclamar la presencia de su hijo, sin declarar nada de lo sucedido; Alfonso IX autorizó la partida del infante, que fue a reunirse con su madre.

Los Lara levantaron el asedio de Autillo, marcharon a Palencia y con el cadáver del rey Enrique abandonaron la ciudad, seguidos a corta distancia por doña Berenguela y los suyos. Los intentos de llegar a un acuerdo entre ambos bandos fracasaron, pues los Lara exigían que les fuera entregado el infante don Fernando, que estaba por esos días a punto de cumplir los dieciséis años, y quedara sometido a su tutela.

Doña Berenguela se estableció con su hijo en Valladolid, desde donde trataba de ganarse el apoyo de los concejos de la Extremadura castellana. Dichos concejos estaban reunidos en Segovia, deliberando para mantener una cierta unidad entre ellos, cuando, invitados por doña Berenguela, accedieron a trasladarse a Valladolid. El 2 o el 3 de julio los concejos congregados en el campo del mercado rogaron a doña Berenguela que acudiese ante ellos con sus hijos; allí tras reconocerla como reina y señora de Castilla, le rogaron que hiciese entrega del reino a su hijo mayor, al infante don Fernando, a lo que accedió en el acto la Reina, siendo así aclamado por todos Fernando III como rey de Castilla.

La primera tarea que tuvo ante sí el joven Monarca fue la pacificación del reino, superando la rebeldía de los Lara y logrando que su padre Alfonso IX, que había penetrado en el reino castellano como aspirante también a esta Corona, se retirara pacíficamente y depusiera sus aspiraciones; ambos objetivos eran alcanzados en el transcurso de los años 1217 y 1218. Al año siguiente, el 30 de noviembre de 1219, tuvo lugar en Las Huelgas Reales de Burgos el matrimonio de Fernando III con la princesa alemana doña Beatriz de Suabia, hija de Felipe de Suabia, emperador electo de Alemania en 1198 y que falleció en 1208, sobrina del emperador Enrique VI (1190-1197) y nieta de Federico I Barbarroja. Por parte de su madre, la bizantina Irene, era también nieta del emperador de Oriente Isaac de Ángel (1185-1204) y de su esposa Margarita, hija del rey Bela de Hungría. Con la elección de esta princesa extranjera quiso sin duda doña Berenguela evitar a su hijo la triste experiencia de una anulación matrimonial, ya que estaba unido por lazos de sangre a todas las casas reinantes en España.

Los primeros años del reinado de Fernando III transcurrieron en paz, pues desde 1214 se venían renovando las treguas firmadas por Alfonso VIII poco después de la batalla de Las Navas con los almohades, treguas que continuaron observándose durante el reinado de Enrique I (1214-1217) y los cuatro primeros años del de Fernando III, esto es, hasta 1221. En este año las treguas se renovaron hacia el mes de octubre por tres años más, por lo tanto, hasta 1224. Las treguas fueron escrupulosamente observadas por ambas partes, a pesar del clima de cruzada creado en Europa por el concilio de Letrán de 1215 y promovido por el papa Inocencio III.

Al finalizar el mes de septiembre de 1224 expiraban las treguas suscritas entre Castilla y el Califa almohade; había que tomar una decisión que significaba la paz o la guerra, y en la toma de esta decisión quiso Fernando III que participara primero su curia ordinaria, reunida en el castillo de Muñó (Burgos) el domingo de Pentecostés, 2 de junio de 1224, y luego una curia extraordinaria de todos los magnates y prelados del reino convocada en Carrión de los Condes a principios del siguiente mes de julio. En ambas asambleas la decisión fue la misma: no renovar por más tiempo las treguas, que venían durando ya diez años completos.

Así se cerraban los siete primeros años de reinado de Fernando III, caracterizados por la pacificación y recuperación interior, por el sometimiento de los magnates y por el robustecimiento de la autoridad regia, todo ello destinado a la creación de un reino próspero, fuerte y unido a las órdenes del Monarca. Ahora se abría otra época de su reinado de veintiocho años de duración, que sólo acabó con su muerte, durante los cuales, sin pausa ni desmayo y con el apoyo incondicional y entusiasta de su pueblo, Fernando III se consagró a extender sus fronteras a costa del enemigo musulmán hasta acabar con el poder islámico, expulsándolo hacia África o sometiendo a vasallaje al último reino mahometano que quedaba en España, el de Granada.

Las circunstancias no podían ser más propicias para el inicio de las operaciones militares. El 6 de enero de 1224 había muerto el califa almohade al-Mustanşir (Yūsuf II); la desaparición del Emir había dado lugar a luchas intestinas en al-Andalus, destacando entre los rebeldes el llamado al-BayasÌ, esto es, el Baezano, que, asediado en su ciudad de Baeza por el gobernador de Sevilla, no dudó en reclamar la ayuda del Rey cristiano. Respondiendo a esta llamada, el 30 de septiembre de 1224 salía de Toledo Fernando III y, unidas sus fuerzas a las del Baezano causaron grave quebranto a los enemigos, ya que conquistaron Quesada y no menos de otros seis castillos, que fueron entregados al aliado musulmán.

Esta alianza permitió repetir la entrada en al-Andalus al año siguiente, 1225, cuando los cristianos recorriendo las comarcas de Jaén, Andújar, Martos, Alcaudete, Priego, Loja, Alhama de Granada y Granada y colocaron ya guarniciones permanentes en las fortalezas de Andújar y Martos, la primera custodiando la entrada en Andalucía por Puertollano o río Jándula, la segunda como una flecha clavada en el interior de la Andalucía islámica. La alianza con el Baezano se demostraba muy fructífera, sobre todo cuando éste, en el año 1226, logró apoderarse de Córdoba y, reconociéndose fiel vasallo del Monarca castellano, le ofreció los castillos de Salvatierra, Borjalamel y Capilla. Pero la guarnición de Capilla no obedeció las órdenes del Baezano y no entregó la fortaleza a Fernando III, por lo que a principios del verano de 1227 éste se puso en campaña para someter el castillo rebelde; estaba sitiando Capilla cuando recibió la noticia de que los cordobeses habían asesinado al Baezano, por lo que, tras rendir Capilla, pasó a Andalucía a asegurar la posesión de Baeza, Andújar y Martos. Este año y el siguiente se aceleró la desintegración del imperio almohade en la Península, dividiéndose en varios principados o reinos taifas, lo que facilitaría la conquista de al-Andalus por Fernando III.

En el año 1228 tampoco faltó la campaña anual de quebranto y castigo del enemigo musulmán dirigida, como todas las demás, personalmente por Fernando III; al llegar a Andújar, donde se encontraba como jefe militar de todas las fuerzas de la frontera Álvar Pérez de Castro, recibió del gobernador almohade de Sevilla la oferta de 300.000 maravedís de oro, a cambio de que respetara sus tierras por un año; habiendo aceptado la oferta, Fernando III pudo talar impunemente las tierras de Jaén, que obedecían a Ibn Hūd. Al año siguiente, 1229, de nuevo el gobernador de Sevilla compró otra tregua de un año por otros 300.000 maravedís; también Ibn Hūd, imitando al sevillano, pagó otra tregua con la entrega de tres fortalezas: Saviote, Garcíez y Jódar, que vinieron a aumentar la base castellana para futuras operaciones al sur del puerto Muradal. Desde esta base, en el año 1230, intentó Fernando III apoderarse de la ciudad de Jaén, a lo que puso cerco hacia el 24 de junio, pero ante la tenaz resistencia de la plaza, que aguantó más de tres meses de duro asedio, el Rey cristiano cejó en el empeño e inició el regreso hacia Castilla.

En el camino de retorno, al pasar por Guadalerza (Toledo), le llegó un mensajero de doña Berenguela que le anunciaba la muerte de Alfonso IX en Villanueva de Sarria el 24 de septiembre de 1230. Ante Fernando III se abría la posibilidad de acceder también al Trono leonés. Su madre salió a recibirlo a Orgaz y juntos siguieron hasta Toledo, donde madre e hijo deliberaron sobre la línea de conducta que convenía seguir. Aunque tenía a su favor la varonía, ante las reticencias de su padre y el no reconocimiento por parte de éste de su derecho a sucederlo una vez que contra los deseos paternos había alcanzado el trono castellano, don Fernando se había procurado una bula del papa Honorio III, de 10 de julio de 1218, que le declaraba legítimo heredero del Trono leonés. A su vez Alfonso IX, ignorando los derechos de su hijo, venía, desde 1218, reconociendo en reiterados documentos y actos públicos, como sucesoras suyas, a las infantas doña Sancha y doña Dulce, hijas de su primera mujer, Teresa de Portugal. El conflicto estaba servido.

Por Ávila, Medina del Campo y Tordesillas, Fernando III se dirigió hacia el reino de León en el que entró por San Cebrián de Mazote y Villalar (Valladolid), donde fue acogido como Rey; reclamado por la ciudad de Toro fue en esta ciudad y su castillo reconocido también como Rey, lo mismo hicieron Villalpando, Mayorga y Mansilla a su llegada. En esta última villa tuvo noticias de que los obispos de Oviedo, Astorga, León, Lugo, Salamanca, Mondoñedo, Ciudad Rodrigo y Coria con sus ciudades se habían declarado por él, mientras que León se hallaba dividido en banderías; tras una espera en Mansilla, también en León triunfaban sus partidarios. Fernando III hacía su entrada en la ciudad regia, donde fue proclamado Rey, probablemente el 7 de noviembre de 1230. De este modo volvían a reunirse bajo un único Monarca los dos reinos separados setenta y tres años atrás.

Por esos días llegaban a León mensajeros de la reina doña Teresa que, con el apoyo de Zamora, había avanzado hasta Villalobos, dieciocho kilómetros al sureste de Benavente, trayendo proposiciones de paz. Doña Berenguela y doña Teresa, ésta con sus dos hijas, se reunieron en Valencia de Don Juan el 11 de diciembre de 1230. El acuerdo logrado por ambas Reinas consistió en la renuncia de las dos infantas a sus derechos a cambio de una pensión vitalicia de 30.000 maravedís anuales. Fernando de Castilla se convertía también en rey indiscutido de León. Tras el acuerdo de Valencia de Don Juan, dedicó lo que restaba de 1230, y los dos años siguientes a visitar la Extremadura leonesa, las tierras centrales de su reino en la Meseta y Galicia, para conocer a sus nuevos súbditos y ser conocido por ellos.

Esta ausencia del Rey, ocupado en los asuntos leoneses, no impidió que en el año 1231 dos ejércitos castellanos penetraran en territorio musulmán; el primero, movilizado y dirigido por el arzobispo de Toledo, atacó y conquistó Quesada; el segundo, a las órdenes de Álvar Pérez de Castro, llevando consigo al infante heredero, el futuro Alfonso X, entonces de nueve años de edad, llegó en sus incursiones hasta Vejer (Cádiz). Sorprendido junto a los muros de Jerez de la Frontera por un ejército islámico muy superior en número, en una serie de ataques suicidas logró dispersarlo y aniquilarlo causando una mortandad tremenda y obteniendo un botín cuantioso. Ésta fue la última batalla campal reñida con el islam durante el reinado de Fernando III; a partir de entonces sólo se tratará de asedios de ciudades y escaramuzas durante los mismos, sin que los musulmanes osaran presentar en todo el resto del reinado fernandino una batalla en campo abierto.

La derrota de Jerez precipitó todavía más la descomposición y desunión en el territorio musulmán; en el año 1232 se proclamó independiente el gobernador de Arjona (Jaén) MuÊammad b. Naşr al-AÊmar (MuÊammad I), fundador de la dinastía nazarí que perduró en Granada durante más de doscientos cincuenta años. En ese mismo período en el sector leonés, los freires de Santiago y la hueste del obispo de Plasencia conquistaron Trujillo.

Unidas ya las fuerzas de Castilla y de León, en el año 1233 el rey Fernando reanudó las operaciones militares con la conquista de Úbeda, que se rindió en el mes de julio; al mismo tiempo el rey Jaime I iniciaba sus profundas incursiones en el Reino de Valencia.

En 1234, el rey Fernando estuvo ausente de la primera línea, porque tuvo que ocuparse de las graves discordias surgidas entre la Monarquía y algunos nobles, como Lope Díaz de Haro y Álvar Pérez de Castro; esto no impidió que los caballeros de la órdenes militares conquistaran en ese verano Medellín, Santa Cruz y Alange y que toda la comarca de Hornachos se entregara a los caballeros de la Orden de Santiago.

En 1235, resueltas las discordias nobiliarias, pudo Fernando III continuar sus campañas por Andalucía con la conquista de Iznatoraf y Santisteban; pero en ese mismo año tuvo que sufrir la pérdida de su esposa doña Beatriz, muerta en Toro el 5 de noviembre de 1235, después de dieciséis años de matrimonio bendecido con diez hijos, de los que sobrevivían ocho. Al año siguiente, 1236, se inician las grandes conquistas de Fernando III en la cuenca del Guadalquivir con las fuerzas unidas de Castilla y de León, a las que sólo pondrá fin en el año 1248 la toma de Sevilla.

En un audaz golpe de mano, un grupo de soldados de la frontera se apoderaba en la noche del 24 de diciembre de 1235 de algunas torres y de una puerta de la muralla cordobesa, que abrieron a un destacamento cristiano que se apoderó del barrio conocido como La Ajarquía y se hizo fuerte en él. Tan pronto como le llegó la noticia de lo sucedido, Fernando III marchó lo más aprisa que pudo hacia Córdoba, al mismo tiempo que ordenaba la movilización de los concejos castellanos y leoneses más próximos; los socorros llegaron puntuales para mantener y reforzar las posiciones ya obtenidas e iniciar el asedio de la ciudad, que tuvo que rendirse el 29 de junio de 1236. En los años siguientes toda la campiña cordobesa fue entregándose a Fernando III mediante capitulaciones que permitían por primera vez la continuidad de los musulmanes en sus hogares; no así en la sierra cordobesa, que tuvo que ser conquistada militarmente, y en la que no se toleró la presencia islámica.

Al mismo tiempo los concejos de Cuenca, Moya y Alarcón aprovechaban el derrumbamiento del reino islámico de Valencia, que se entregaba a Jaime I, para ganar para su Rey y para Castilla las villas de Utiel y Requena. En el sector de Extremadura continuaron los avances de las órdenes militares: la de Santiago ganaba y repoblaba Almendralejo y Fuentes del Maestre, mientras los caballeros de Alcántara, desde Magacela, ocupaban Benquerencia y Zalamea; en el sector de Murcia los mismos santiaguistas se instalaban en el campo de Montiel y en la sierra de Segura.

En marzo del 1243, Fernando III, enfermo en Burgos, confiaba el mando del ejército, que como otros años se disponía a partir de Toledo hacia Andalucía, a su hijo Alfonso; todavía en Toledo el infante, llegaron mensajeros del Rey de Murcia que ofrecía un pacto de vasallaje por el que sometía su reino al Monarca de Castilla y León. El futuro Alfonso X, sin vacilar un instante, aceptó la oferta y, modificando el destino de la expedición, marchó hacia las tierras de Murcia; en Alcaraz, a principios de abril, se suscribió el pacto por el que el rey de Murcia con los arráeces de Alicante, Elche, Orihuela, Alhama, Aledo, Ricote, Cieza y Crevillente se sometían a la soberanía y autoridad del rey cristiano permaneciendo ellos en sus hogares, practicando su religión y trabajando sus heredades. En cumplimiento del pacto, el ejército de don Alfonso fue ocupando pacíficamente las villas y castillos del reino; Lorca, Cartagena y Mula que se negaron a entrar en el convenio, tuvieron que ser sometidas por la fuerza. La pacificación del Reino de Murcia ocupó también los años 1244 y 1245; y al rozar con las fuerzas de Jaime I, que estaban completando la ocupación de Valencia hubo precisión de fijar la frontera entre Castilla y Valencia, lo que se hizo el 26 de marzo de 1244 por el tratado de Almizra.

En 1244 Fernando III duplicaba el esfuerzo de sus fuerzas bélicas; mientras una hueste operaba en tierras murcianas, otra penetraba en el reino granadino, conquistaba Arjona, Menjíbar y Pegalajar y asolaba su territorio; estas razias pretendían debilitar al reino musulmán de Granada para asestar el gran golpe contra Jaén al año siguiente. En efecto, los campos de Jaén y de las ciudades de su contorno fueron arrasados a partir de julio de 1245, para formalizar el asedio de la urbe jienense a finales de septiembre de 1245. Era el tercer sitio que sufría la ciudad. Los anteriores, de 1225 y 1230, habían fracasado; pero éste, llegado enero de 1246, proseguía con todo ahínco, por lo que el rey de Granada MuÊammad b. Naşr al-AÊmar consideró perdida la ciudad de Jaén y, deseando salvar una parte de su reino, se presentó directamente ante el rey Fernando y, entregándose a su merced, le besó la mano declarándose su vasallo para que dispusiese de él y de su tierra, cediéndole además al instante la ciudad de Jaén.

El pacto de vasallaje obligaba no sólo a MuÊammad b. Naşr y a Fernando III, se extendía también a sus sucesores en Granada y Castilla; el Rey musulmán serviría fielmente a Fernando III en tiempo de paz, acudiendo cada año a su Corte, y en tiempo de guerra engrosaría su hueste contra cualquier enemigo del Rey castellano-leonés. El de Granada conservaría en pleno señorío todo su reino, excepto la ciudad de Jaén, bajo la protección del Monarca cristiano, al que debía abonar cada año la suma de 150.000 maravedís. La ciudad de Jaén sería entregada en el acto a Fernando III y sus habitantes debían abandonarla perdiendo casas y heredades. Establecidas estas capitulaciones, el monarca cristiano hizo su solemne entrada en Jaén comenzado ya el mes de marzo de 1246. Pocos meses después, el 8 de noviembre, sufrió don Fernando la pérdida de su madre, la reina doña Berenguela, que durante todo su reinado había sido su más íntima consejera e inspiradora, y en cuyas manos dejaba el gobierno del reino durante las largas temporadas que él pasaba en Andalucía, consagrado a las operaciones militares.

Desde el año 1224, Fernando III venía acrecentando las fronteras de su reino, pero le faltaba todavía la joya de al-Andalus: la ciudad de Sevilla. Después de la conquista de Jaén en el mes de marzo no demoró mucho el dirigir sus armas contra la capital de al-Andalus, y ya en el mes de octubre de 1246 aparecía con una reducida hueste de trescientos caballeros e iniciaba la tala de los campos de Carmona; allí se presentó sin tardanza, como fiel vasallo, el Rey de Granada con quinientos caballeros. Desde Carmona, ambos Reyes se dirigieron contra Alcalá de Guadaira, que se entregó a Fernando III, actuando de intermediario el Rey de Granada.

Con el invierno no interrumpió don Fernando las hostilidades contra Sevilla, pero comprendió que un verdadero asedio de la ciudad no era posible sin contar con una flota que bloquease también las comunicaciones por el río; en consecuencia, hizo acudir a Jaén, adonde se había retirado, al burgalés Ramón Bonifaz, al que ordenó preparar en el Cantábrico la flota mayor y mejor pertrechada que pudiese, de naves y galeras. Del mismo modo ordenó una movilización de las mesnadas nobiliarias y de las milicias concejiles para el siguiente verano de 1247.

Mientras llegaba la flota, puso Fernando III sitió a Carmona, que optó por capitular ante el Rey cristiano y lo mismo hicieron Reina y Constantina. Lora del Río se rindió sin resistencia, Cantillana fue tomada por asalto, mientras Guillena se entregaba sin hacer frente; también sucumbían Gerena y Alcalá del Río. Antes de que llegara la flota ya dominaba Fernando III todo el norte y el este de Sevilla. Por fin, en la primera quincena de julio de 1247, aparecía por el Guadalquivir la esperada flota de Ramón Bonifaz, integrada por trece galeras.

Con la llegada de las naves a Sevilla se inició una dura guerra de desgaste, de hostigamiento y destrucción de cosechas, de ataques a cualquier avituallamiento y asaltos a los arrabales, guerra que se iba a prolongar durante todo el invierno y que se trocó en un duro y ceñido asedio al fin de marzo del 1248, cuando apareció ante la ciudad el heredero de la Corona, el infante don Alfonso, con grandes contingentes de castellanos, leoneses y gallegos. Sevilla ya no tenía reservas, Castilla y León podían movilizar más y más hombres y armas. El dogal que apretaba a Sevilla era cada día más recio: en el mes de mayo ya no quedaba otra vía a los musulmanes, para recibir auxilio, que el puente de Triana. Contra este puente y las gruesas cadenas de hierro que enlazaban las barcas que lo formaban, lanzó el 3 de mayo de 1248 Ramón Bonifaz sus dos naves más pesadas; el puente cedió y Sevilla quedó aislada de Triana, cuyo castillo se rindió seguidamente. La pérdida de Triana hizo que los sitiados ofrecieran capitular, conservando la mitad de la ciudad, lo que fue rechazado; otra segunda propuesta, ahora ya de dos tercios de la ciudad, fue asimismo declinada por la firme decisión de Fernando III de tener para sí Sevilla entera libre de musulmanes. Éstos finalmente tuvieron que capitular el 23 de noviembre de 1248, entregando la ciudad entera y disponiendo de un mes para partir hacia África o hacia el Reino de Granada.

El 22 de diciembre de 1248 hacía Fernando III su solemne entrada en Sevilla. En los meses siguientes se fueron entregando y sometiendo al castellano-leonés, mediante pactos y capitulaciones, todas las ciudades de la ribera meridional del Guadalquivir. Con la conquista de Sevilla se puede decir que la Reconquista había finalizado, pues en ese momento ya sólo quedaba a los musulmanes el Reino de Granada, como vasallo del Monarca cristiano.

En Sevilla se asentó Fernando III los tres años y medio últimos de su vida; sólo se ausentó para un corto viaje a Jaén, de dos meses de duración, pasando por Córdoba, en febrero y marzo de 1251. En Sevilla le alcanzó la muerte el 30 de mayo de 1252, cuando estaba abrigando proyectos de continuar sus conquistas por el norte de África; a sus exequias y sepultura en la antigua mezquita, convertida en catedral, asistió el Rey de Granada.

A partir de 1224 y hasta el fin de sus días, Fernando III concentró todos sus esfuerzos en engrandecer las fronteras de su reino y en ultimar la recuperación de todo el territorio peninsular. Había recibido de su madre un reino, el de Castilla, de unos 150.000 km2; heredó de su padre otro reino, el de León, con otros 100.000 km2; había conquistado el territorio de un tercer reino de unos 100.000 km2 más ricos y feraces. No sólo se había ocupado de conquistas, tuvo también que entregarse a la repoblación cristiana de ese tercer reino que había ganado, efectuando llamamientos a castellanos, leoneses y gallegos para que acudieran a poblar las ciudades y los campos de Andalucía, ofreciendo y realizando entre ellos los repartimientos de casas y heredades.

Con su primera esposa, Beatriz de Suabia, Reina de 1219 a 1235, tuvo diez hijos, siete de ellos varones: Alfonso, Fadrique, Fernando, Enrique, Felipe, Sancho y Manuel, y tres hembras, dos de éstas muertas en edad infantil; la tercera, Berenguela, ingresó en Las Huelgas Reales de Burgos, donde fue designada como “señora de la casa”. Contrajo Fernando segundas nupcias en noviembre de 1237 con Juana de Ponthieu, con la que tuvo otros cinco hijos: Fernando, Leonor, Luis, Simón y Juan, pero los dos últimos murieron en su tierna infancia.

La profunda religiosidad de don Fernando a lo largo de toda su vida, no desmentida en ningún momento, así como la memoria de su vida limpia, fueron creando en torno a su persona una fama de virtudes y santidad. El proceso de beatificación se puso en marcha en 1628, duró veintisiete años, y el 29 de mayo de 1655 fue aprobado el culto como beato, limitado a Sevilla y a la capilla de los Reyes. El 7 de febrero de 1671, el papa Clemente X extendía su culto a todos los dominios de los reyes de España y finalmente, el mismo Pontífice, lo canonizaba el 6 de septiembre de 1672.

https://dbe.rah.es/biografias/10090/fernando-iii

Fernando III de Castilla y de León, "El Santo", El Rey que reunificó los reinos de Castilla y León, https://youtu.be/1hNn6YxJLXc.
 
Fernando III el Santo contrajo matrimonio el 30 de noviembre de 1219 en la iglesia de Santa María de Burgos, con Beatriz de Suabia, hija de Felipe de Suabia, rey de Romanos y duque de Suabia, y de Irene Ángelo, hija de Isaac II Ángelo, emperador del Imperio romano de Oriente, con la que tuvo diez hijos:

    Alfonso X​ (1221-1284), rey de Castilla y de León, tras la muerte de su padre Fernando III. Contrajo matrimonio con Violante de Aragón.
    Fadrique (1223​-1277). Ejecutado por orden de su hermano, Alfonso X el Sabio y después sepultado en el desaparecido monasterio de la Santísima Trinidad de Burgos.
    Fernando(1225-1248). Falleció durante la conquista de Sevilla en 1248.
    Leonor (1225​-¿?), falleció en su juventud.
    Berenguela​ (1228-1279), monja en el Monasterio de Santa María la Real de Las Huelgas en Burgos en el que fue sepultada.
    Enrique​ (1230-1303). Después de su estancia en Túnez, fue nombrado senador de Roma por el papa Clemente IV.
    Felipe​ (1231-1274), arzobispo de Sevilla, fue sepultado en la Iglesia de Santa María la Blanca de Villalcázar de Sirga.
    Sancho​ (1233-1261), arzobispo de Toledo y Sevilla.
    Manuel (1234-1283), señor de Villena, Escalona, Peñafiel, Elche, Santa Olalla, Agreda, Roa, Cuéllar, Chinchilla, Aspe y Beas.
    María (1235-1235), sepultada en la Colegiata de San Isidoro de León.
 
Tras quedar viudo de su primera esposa, Beatriz de Suabia, el rey Fernando contrajo matrimonio en la ciudad de Burgos en 1237 con Juana de Ponthieu de quien tuvo los siguientes hijos:

    Fernando(1238-c. 1264), conde de Aumale y barón de Montgomery, falleció en Francia.
    Leonor​ (1240-1290), quien contrajo matrimonio con Eduardo I de Inglaterra y fue la madre de Eduardo II de Inglaterra.
    Luis (1242-1269),​ señor de Marchena y Zuheros, contrajo matrimonio con Juana Gómez de Manzanedo.
    Simón  (1244-¿?). Falleció en su juventud y se supone que fue sepultado en el monasterio de los dominicos de Toledo.
    Juan (1245-1245). Murió recién nacido y fue sepultado en la catedral de Córdoba.
 
¡Soy un soñador, planificador y hacedor! Mi formación es una experiencia combinada en gestión de proyectos, gestión de equipos y formación y desarrollo. Quince años compartiendo ideas e impresiones sobre lo que nos hace felices y saludables. https://linktr.ee/ravilagut © COPYRIGHT 2009 - 2023 Rafael Alberto Vilagut



América y España en Retrospectiva: Manuel Guevara (1739-1807), José María España (1761-1799) y Manuel Gual (1759-1800).


El siglo XVIII constituye, en general, una época de progreso de los conocimientos racionales y de perfeccionamiento de las técnicas de la ciencia. Fue un período de enriquecimiento que potenció a la nueva burguesía, si bien se mantuvieron los derechos tradicionales de los órdenes privilegiados dentro del sistema monárquico absolutista. Sin embargo, la historia del siglo XVIII consta de dos etapas diferenciadas: la primera supone una continuidad del Antiguo Régimen hasta la década de 1770, y la segunda, de cambios profundos, culmina con la Revolución estadounidense, la Revolución francesa y la Revolución Industrial en Inglaterra.  Hoy en Feliz y Saludable, "América y España en Retrospectiva: Manuel Ramón Guevara y Vasconcelos  (1739-1807), José María España Rodríguez del Villar y Sáenz (1761-1799) y Manuel Gual (1759-1800)".
 
Manuel Ramón Guevara y Vasconcelos. Ceuta, 20. VII. 1739 – Caracas (Venezuela), 9.X.1807. Militar, gobernador era hijo de José Pedro de Guevara Vasconcelos y Riveiro, brigadier de los Reales Ejércitos, coronel del Regimiento Fijo de Ceuta, alférez mayor de Ceuta y caballero del hábito de Santiago, siendo su madre María del Pilar Pedrajas y Medrano, hija, a su vez, del intendente del Ejército en el reino de Galicia José Pedrajas y nieta del teniente general del Ejército y gran tratadista de la ingeniería militar española Sebastián Fernández de Medrano.

Comenzó su carrera militar a los dieciséis años, como cadete del Regimiento Fijo de Ceuta, en el que ingresó el 6 de agosto de 1755. Subteniente seis meses más tarde y teniente un año y medio después, su carrera se estanca luego para no ascender a teniente de Granaderos hasta pasados ocho años, si bien es cierto que en ese período sirvió como dragón, de edecán, a Miguel de Irumberri y Balanza, mariscal del Ejército de Extremadura en la expedición contra Portugal ordenada por Carlos III. Finalizada la guerra, en 1763, vuelve a Ceuta, donde se graduó de capitán en 1766.

En 1767 pasó al empleo de capitán vivo con compañía del Regimiento de la Corona, ejerciendo por dos veces la dirección de la Escuela de Cadetes y siendo elegido para las Quintas de La Mancha y luego para las de Córdoba. Fundada, en 1774, la Academia Militar para la Infantería y Caballería de Ávila, consiguió ser escogido para ingresar en ella, completando en dos años todos los cursos que allí se impartían.

En 1780 ingresó, en unión de su hermano José Antonio, en la Orden de Santiago y en 1783 ascendió a teniente coronel. Por esta época aparece ya en América, primero en Puerto Rico con su Regimiento, luego en Cartagena de Indias y más tarde en Santa Fe de Bogotá, ciudad en donde entró como ayuda de campo del arzobispo virrey Antonio Caballero y Góngora, quien le encomendó la organización de las milicias del puerto de Guayaquil, con el cargo de comandante en jefe. Precisamente en Guayaquil estuvo en 1785 a cargo del cerco sanitario contra la viruela, de la que él mismo
fue enfermo.

A finales de la década volvió a España, ante los movimientos que se aventuraban contra Francia, pero en 1793 se encontraba ya en Cuba, donde haría testamento, antes de volver al Ejército de Cataluña, en el que combatió y fue hecho prisionero durante varios años, en virtud de la Capitulación de Collioure de 27 de mayo de 1794.

En octubre de 1798 ascendió a brigadier y recibió en Madrid el nombramiento de capitán general de Venezuela, donde gobernaría con mano dura, reprimiendo todo conato de rebelión contra España.

José María España Rodríguez del Villar y Sáenz (La Guaira,
un 28 de febrero (como hoy) de 1761 - Santiago de León de Caracas, 8 de mayo de 1799) fue un militar y político venezolano, que junto a Manuel Gual, protagonizó la pro-independentista conspiración de Gual y España, tras la cual fue condenado a morir torturado y descuartizado en la Plaza Mayor de Caracas. Enarboló la bandera de los derechos humanos, buscó la abolición de la esclavitud y habló de la igualdad de "indios, blancos, pardos y mestizos".

Fue el tercer hijo del Sargento José de España y Sáenz y Anastasia Rodríguez del Villar; al poco tiempo la familia se
trasladó a Bayona Francia, donde transcurre su infancia. De adolescente lee sobre temas de filosofía y de política, en inglés y francés, es en este período que regresa a La Guaira para incorporarse a la milicia.  Los escritores ilustrados del siglo XVIII, filósofos, politólogos, científicos y economistas, y a partir de 1751 los enciclopedistas, contribuyeron a minar las bases del derecho divino de los reyes. La corriente de pensamiento vigente en Francia era la Ilustración, cuyos principios se basaban en la razón, la igualdad y la libertad. La Ilustración había servido de impulso a las Trece Colonias norteamericanas para la independencia de su metrópolis europea en julio de 1776. Tanto la influencia de la Ilustración como el ejemplo de los Estados Unidos sirvieron de «trampolín» ideológico para el inicio de la revolución en Francia.

Esa simpatía, reforzada por la presencia de prisioneros españoles en las costas de La Guaira, conduce tanto a José María España como a Manuel Gual a idear planes para implantar la república, no solo en Venezuela sino en toda América. La idea cobra al poco tiempo carácter de proyecto, suma fuerzas entre amigos y conocidos, y deviene así en franca conspiración. Sus objetivos serían: la destitución del poder español, libertad de comercio y producción, creación de una República con la unión de las provincias de tierra firme de Caracas, Maracaibo, Cumaná y Guayana, declaración de los derechos de libertad, propiedad y seguridad e igualdad entre las clases sociales.

Pero al ejemplo de Francia se suma todavía un estímulo mayor cuando, durante la segunda mitad de 1796 y abril de 1797, llegó a La Guaira, un grupo de prisioneros políticos españoles, autores de la célebre "Conspiración de San Blas", dirigida por Juan Bautista Mariano Picornell y Gomila (1759-1825)
, con él, llegaron cargados de grillos, José Lax de Boas, Manuel Cortés Campomanes, Bernardino Garasa, Juan de Manzanares, Juan Pons Izquierdo, Joaquín Villalba y Sabastian Andrés, todos masones y enemigos declarados de la monarquía española. Estos masones eran miembros activos de las logias regulares "Libertad" y "España", que trabajaban en el templo masónico de la Calle Basteros en Madrid.

 

La invención de la Masonería (SIGLO XVIII), https://youtu.be/GC7QOOUsTWM.

Influidos por las ideas de la Revolución Francesa (1789-1799), secretamente organizaron en Madrid una vasta conspiración para establecer la República. Cuando comenzaban los preparativos fueron descubiertos y por orden del rey fueron encarcelados y embarcados rumbo a la prisión de Cartagena de Indias. Temporalmente desembarcaron en La Guaira, quedando encerrados en el Fortín de San Carlos.

Descubren la conspiración el 12 de julio de 1797 y mandan a apresar a José María España, quien huye desde su casa, en Macuto y junto con Manuel Gual, se va para Curazao. El complot fue descubierto por el capitán Domingo Antonio Lander y el sacerdote Juan Vicente Echeverría, llevada al capitán general, al arzobispo y a la Real Audiencia. De Curazao llegan a Trinidad, donde José María España tiempo después decide regresar a Venezuela para retomar la lucha.

Clandestinamente logra embarcarse hacia Barcelona, y de igual modo llega a La Guaira en los primeros días del año 1799. Se aloja en la casa de una antigua esclava de su familia, cerca de la Casa Guipuzcoana y después pasó al Cardonal, a la casa de otro esclavo manumiso, quien también lo escondió. Dicen que de noche, disfrazado de carbonero, iba a ver a su esposa, en la calle San Francisco. Habiendo salido ésta embarazada, empezó a despertar sospechas a los vecinos. Denunciado por el esclavo Rafael España, a quien torturaron para que lo hiciera, fue hecho prisionero, cuando bajando a la casa vecina por una chimenea, tratando de huir, la Sra. María Josefa Herrera, lo entregó a la comisión de soldados que lo buscaba. A través de otro esclavo de su hacienda, intenta asimismo fomentar una rebelión entre los negros de Naiguatá. José María España es capturado el 29 de abril de 1799.

El tribunal especial que lo juzga, compuesto por el capitán general Manuel Ramón Guevara y Vasconcelos, el regente Antonio López Quintana, los oidores José Bernardo Asteguieta, Francisco Ignacio Cortínez y el escribano y secretario Rafael Diego Mérida, determina para él un castigo que quiere ser advertencia para el resto de los pobladores de la provincia de Venezuela.

El 8 de mayo de 1799, en la Plaza Mayor de Caracas actual Plaza Bolívar, llega desde la cárcel y es amarrado a la cola de un caballo y literalmente arrastrado, lo hacen subir al cadalso y sin más trámites es ahorcado en el sitio que hoy ocupa la estatua de El Libertador en la Plaza Bolívar de Caracas. Luego, el verdugo procede a decapitar y descuartizar el cuerpo; su cabeza fue puesta en una jaula en la Puerta de Caracas, en La Guaira; Para escarmentar a la población, cada parte fue colocada en vigas y exhibida en la entrada de Macuto, en Quinta Calzón, en Chacón, Hoyo de la Cumbre, lugares donde él se reunía con los conspiradores. A su vez, su esposa fue enviada a la cárcel por haberlo protegido.

Antes de morir dijo "No tardará el día en que mis cenizas sean honradas". Pese a la brevedad de la conspiración, esta fue un testimonio del descontento social y dejó una huella en las conciencias de su
época
 
Manuel Gual (La Guaira, Capitanía General de Venezuela, 1759 — San José de Oruña, Trinidad, 25 de octubre de 1800) fue un militar y político venezolano que participó junto a José María España en la conspiración fallida en contra del dominio colonial español.  

Nació en La Guaira en 1759, sus padres fueron el coronel español Mateo Gual Puello y la criolla Josefa Inés Curvelo e Ibieta. Su progenitor fue un distinguido militar que ejerció cargos de responsabilidad, como Gobernador de la provincia de Cumaná y Comandante de La Guaira y Puerto Cabello. Manuel Gual siendo muy joven fue incorporado como Cadete al "Batallón Veterano de Caracas", para 1777 ostentaba el grado de Subteniente.

Aficionado a la lectura de obras filosóficas y políticas y en contacto con personas que llegaban de Europa,
en las "Sociedades secretas", Manuel Gual encontró información sobre los acontecimientos de Francia y las ideas liberales que comenzaban a extenderse por todo el mundo.

En la época en que vivió Gual, en Venezuela no funcionaban todavía logias masónicas propiamente dichas. Las mencionadas Sociedades secretas, donde se reunían periódicamente y en forma furtiva, las personas de ideas liberales, eran una especie de centros filosóficos, donde se discutían problemas relacionados con la libertad y la justicia. Estas sociedades secretas, fueron establecidas por españoles y criollos, que habían visitado Francia o que tuvieron contacto con intelectuales que seguían las enseñanzas de los "enciclopedistas".

Gual frecuentaba esas sociedades secretas, en las cuales se predicaban los principios de la francmasonería, que desde la conferencia de Londres en 1717, se habían difundido por toda Europa. Por esa razón el nombre de este prócer ha sido incluido entre las figuras masónicas del pasado.

De acuerdo con el testimonio de sus compañeros de armas, poseía una gran cultura general, ya que entre otras cosas dominaba el francés y el inglés, además de ejecutar el violín con maestría. Aunque vivía alejado de Caracas, en la localidad de Santa Lucía hoy estado Miranda, frecuentemente viajaba a dicha ciudad y al puerto de La Guaira, donde se reunía con amigos. En una de estas reuniones periódicas sostenidas con José María España en Macuto se fue preparando el plan conspirativo, que tuvo a Gual como comandante militar del movimiento y presidente de la República por establecer. En este sentido, fue él quien diseñó la bandera que habría de adoptarse y el plan general militar y político a implementarse. 
 
El 15 de julio de 1797, la conspiración fue revelada ante el capitán general Pedro Carbonell, siendo designado Antonio Fernández de León para que se trasladara a la hacienda de Gual en Santa Lucía, con la finalidad de incautar los papeles relacionados con la insurrección y traerlo preso a Caracas. Gual, quien había sido advertido a tiempo por un recado que le envió su hermano, se trasladó en secreto a Caracas y de ahí a La Guaira, donde supo que José María España había logrado huir hacia los montes de Uria y luego a Caracas. En Camurí Chico se encontraron Gual y España, quienes se embarcaron juntos para la isla de Curazao. En esta colonia holandesa fueron recibidos por los hermanos Manuel y Felipe Piar, curazoleños que días antes habían sido expulsados de La Guaira por simpatizar con la revolución.
 
Poco a poco la situación de Gual se hizo más difícil, ya que las autoridades españolas estrecharon el cerco en torno a su persona. Espías al servicio de la Corona lo vigilan noche y día, por lo que tiene que adoptar el nombre de " Moseiur Bourdon" para disfrazar su identidad. A principios de 1800 su salud se ve muy afectada por problemas intestinales, pero se sobrepone a ellos para viajar a la isla de Saint Thomas, entonces colonia danesa, en busca de armas y de voluntarios que quieran participar en sus proyectos. Sin embargo, sólo consigue dos jóvenes que lo acompañan a la isla de Trinidad ocupada por los ingleses en 1797.

Aunado a esto se suma la frialdad con la que empezó a tratarlo el gobernador inglés Thomas Picton (1758-1815) y con los obstáculos que comenzó a poner en su camino. En septiembre de 1800, un amigo y compañero de causa, de nombre Juan Monaira, muere en circunstancias extrañas, llegando a circular el rumor de que había sido envenenado por un espía español; el cual también se cree que mató a Gual el 25 de octubre de 1800. 
 
Picton llamó la atención pública inicialmente por su crueldad durante su gobierno (1797-1803) de Trinidad, como resultado de lo cual fue llevado a juicio en Inglaterra por aprobar la tortura ilegal de una niña de 14 años, Luisa Calderón.
 
Los orígenes de la masonería en Sur América se remontan a la época de la independencia, cuando la mayoría de los líderes patriotas sudamericanos en Europa, liderados por el venezolano Francisco de Miranda, en 1798 organizaron un sistema de sociedades secretas con características masónicas, llamadas logias lautarinas, con el fin de independizar a América de la Corona Española.  Tras concretarse su objetivo, las logias se disolvieron en la década de 1820. 

Aparecida en Europa entre finales del siglo XVII y principios del XVIII, la masonería moderna o «especulativa» se ha descrito a menudo como «un sistema peculiar de moral, bajo el velo de alegorías y enseñado por símbolos». Se presenta a sí misma como una herramienta de formación, con un método particular que, basado en el simbolismo de la construcción, permite a sus miembros desarrollar su capacidad de escucha, reflexión y diálogo, para transmitir estos valores a su entorno.
 
Dentro de los principales miembros de la Logia Lautaro se encuentran algunos de los principales Libertadores del Cono Sur americano, como los argentinos José de San Martín y Manuel Belgrano, así como los chilenos Bernardo O'Higgins y Ramón Freire, aunque algunos historiadores son escépticos de la masonería de los precursores y libertadores. 

Gaspar Martin Bilseras (1850-1910) de Segovia, padre de mi bisabuelo constructor de catedrales y obeliscos, arquitecto Julian Martin Pascual (1881- 1942) de Madrid que emigró de España a Valparaíso, con su esposa Julia Martín-Sanz (1885- 1942) y mi abuela paterna Consuelo Martin y Martin (1905-1990) y sus dos hermanos, Julian y Encarna, pudo haber sido o haber asistido a reuniones de los masones en Madrid, pero esta hipótesis será objeto de otro episodio de Feliz y Saludable.  Si te agradó comparte en tus redes.   
 

¡Soy un soñador, planificador y hacedor! Mi formación es una experiencia combinada en gestión de proyectos, gestión de equipos y formación y desarrollo. Quince años compartiendo ideas e impresiones sobre lo que nos hace felices y saludables.  © COPYRIGHT 2009 - 2023 Rafael Alberto Vilagut - ravilagut@ymail.com CEO y fundador del Movimiento La 2da Oportunidad M2O. Telegram/youtube @ralviv.

lunes, 27 de febrero de 2023

Commémorations nationales : bicentenaire de la naissance d'Ernest Renan le 27 février 2023. Qu’est-ce qu'une Nation selon Joseph Ernest Renan ?


Commémorations nationales : bicentenaire de la naissance d'Ernest Renan le 27 février 2023.  Qu’est-ce qu'une Nation selon Joseph Ernest Renan ?

 

Ernest Renan enregistré par Gustave Eiffel en 1891 - #CulturePrime, https://youtu.be/E99DEwni3x4. Cette voix malicieuse et enjouée, c’est celle d’Ernest Renan. Dans cette archive de 1891, le philosophe et historien s’extasie devant ce concentré de technologie que lui fait découvrir son ami Gustave Eiffel : le phonographe.

Archive conservée à la Bibliothèque nationale de France. Merci au service Son du département de l’Audiovisuel, BnF et au Service de la coopération numérique et de Gallica, BnF. Archives de la Parole, conservation : BnF, Département de l’Audiovisuel, service Son.

Joseph Ernest Renan fut l'un des savants les plus profonds et les plus féconds de son temps, et peut-être le plus audacieux. Sa Vie de Jésus (1863), qui initia une approche scientifique des débuts du christianisme, à travers la philologie, l'histoire et l'archéologie, fit l'effet d'une bombe. Amoureux des langues anciennes autant que de la langue celtique qu'il parlait couramment, pour être né à Tréguier, il est aussi célèbre (et encore lu avec soin) pour son essai Qu'est-ce qu'une nation ? (1882)

Dans Qu'est-ce qu'une nation ? (1882), Renan s’efforce de distinguer race et nation, soutenant que, à la différence des races, les nations s’étaient formées sur la base d’une association volontaire d’individus avec un passé commun : ce qui constitue une nation, ce n'est pas parler la même langue, ni appartenir à un groupe ethnographique commun, c'est « avoir fait de grandes choses ensemble, vouloir en faire encore » dans l'avenir. Ce discours a souvent été interprété comme le rejet du nationalisme racial du type allemand en faveur d'un modèle contractuel de la nation. Pourtant, comme l'ont signalé Marcel Detienne et Gérard Noiriel, la conception par Renan de la nation comme un principe spirituel n'est pas exempte d'une dimension identitaire et conservatrice, au point que des penseurs nationalistes comme Maurice Barrès en firent leur précurseur. Le « plébiscite de tous les jours » défendu par Renan « ne concerne que ceux qui ont un passé commun, c'est-à-dire ceux qui ont les mêmes racines ».

Il marque la Bretagne de son souvenir dans deux belles demeures toutes deux labellisées "Maisons des Illustres" par le ministère de la Culture. Celle de Tréguier, maison de son enfance, est devenue son musée.

Le 27 février 1823 à Tréguier dans les Côtes-d’Armor, Ernest Renan voit le jour dans une famille désargentée. Son père, marin et républicain convaincu, a épousé la fille de commerçants royalistes installés à Lannion, la ville voisine. Dès son plus jeune âge, Ernest Renan est bercé par les opinions politiques et religieuses respectives de ses parents. Il a à peine cinq ans quand son père meurt noyé en mer au large d’Erquy. C’est sa sœur Henriette, son aînée de 12 ans, qui devient alors le chef moral de la famille.

Esprit libre, élève boursier à l’école des Frères de Lannion puis au petit séminaire de Tréguier, Ernest Renan impressionne ses professeurs. Ces derniers remarquent très tôt ses capacités intellectuelles et voient en lui un futur homme d’Église. En 1838, âgé de 15 ans, il termine son collège auréolé de nombreux prix d’excellence. Henriette, devenue institutrice à Paris, lui propose de la rejoindre.

Le voilà inscrit en seconde au séminaire de Saint-Nicolas du Chardonnet. Plus que la philosophie et la théologie, c’est la philologie (étude historique d’une langue par l’analyse critique des textes) qui intéresse Ernest Renan. Il se passionne pour les langues anciennes et, en plus du grec et du latin, apprend l’hébreu et le syriaque. L’étude des textes anciens ébranle la foi d’Ernest Renan, qui commence à émettre des doutes sur la Bible en tant que livre révélé. Cela ne l’empêche pas de recevoir la tonsure le 23 décembre 1843. Mais cinq ans plus tard, il renonce définitivement à sa carrière ecclésiastique et préfère devenir enseignant, avant d’être nommé chargé de mission en Italie pour y étudier des manuscrits grecs et orientaux.

Commémorations nationales : bicentenaire de la naissance d'Ernest Renan le 27 février 2023.  Qu’est-ce qu'une Nation ? - Livres & Vous... (18/12/2020), https://youtu.be/SCCVHNO4Z80.
 
Commémorations du 28 février 2023, le Comité Renan annonce deux temps forts : le 28 février, une délégation importante visitera la maison de l’écrivain. L’après-midi sera dédiée à une conférence organisée en salle d'honneur de l'hôtel de ville de Tréguier animée par François Hartog, historien et professeur d’Université, à 14 h 30, ouverte au public et gratuite, https://www.culture.gouv.fr/Regions/Drac-Bretagne/Commemorations-nationales-bicentenaire-de-la-naissance-d-Ernest-Renan-le-28-fevrier-2023.

"Ad augusta per angusta": Sólo venciendo grandes dificultades se hacen grandes cosas. Émile Littré (1801-1881), Pierre Larousse (1817-1875) y Miguel de Toro (1880-1966).

La locución latina "Ad augusta per angusta" se encuentra en el Nuevo pequeño Larousse ilustrado 1951, p. 1018, Obra colectiva  de la cual conservo un ejemplar. El propósito principal de publicarla en Feliz y Saludable, es el de compartir el conocimiento que se encuentra en los libros y que poco a poco hemos dejado de lado u olvidado.

"Ad augusta per angusta" viene a significar textualmente "a lo augusto por lo angosto", lo que remitiéndose al criterio estrictamente deportivo podría resumirse en que sólo venciendo grandes dificultades se hacen grandes cosas.

A menudo escuchamos o leemos locuciones de las que no conocemos su origen o su significado exacto. Son numerosas, por lo tanto, poco a poco las
podemos conocer. Pierre Athanase Larousse (Toucy, 23 de octubre de 1817 - París, 3 de enero de 1875) fue un gramático, pedagogo y lexicógrafo francés. El Grand Dictionnaire universel du XIXe siècle (1864-76, 15 volúmenes; Suplementos de 1878 y 1887), en español Gran Diccionario universal del siglo XIX obra que llegó a estar en el Índice de libros prohibidos por la Iglesia católica, Index librorum prohibitorum. Evolucionó posteriormente a la Enciclopedia Larousse que distribuye la Editorial Larousse.

Este diccionario enciclopedia empezó a publicarse en 1863, primeramente en fascículos, bajo el título de Grand Dictionnaire géographique, mythologique, bibliographique, littéraire, artistique, scientifique du xixe siècle (Gran Diccionario geográfico, mitológico, bibliográfico, literario, artístico, científico del siglo XIX), y después, se transformó en el Grand Dictionnaire universel du xixe siècle (Gran Diccionario Universal del siglo XIX).

Esta obra cuenta con 15 volúmenes, que aparecieron de 1866 a 1876, seguidos por dos volúmenes de suplementos, en 1878 y 1888. En total tiene más de 20.000 páginas. Movilizó a 89 colaboradores, aunque los artículos no estaban firmados, y «sigue siendo una referencia imprescindible sobre su época».​ Tuvo un enorme impacto social.

A diferencia de Émile Maximilien Paul Littré (1801-1881), autor de otro gran diccionario de referencia, el Dictionnaire de la langue française (1863-72), Pierre Larousse no se interesaba primordialmente en la «sagrada» lengua (francesa), sino en la descripción del mundo.​ Larousse creía en el progreso («La fe en la ley del progreso es la verdadera fe de nuestra época») y quería hacer de su diccionario un instrumento de educación popular. Dejó una fuerte impresión en su diccionario.

El Pequeño Larousse Ilustrado -creado el 29 de julio de 1905 en su versión francesa- cumple en 2023 101 años de editarse en español. Fue Miguel de Toro y Gisbert quien se encargó de la primera versión española, que contó con mil 528 páginas, cinco mil 900 grabados, 200 cuadros y 102 mapas. La primera versión en castellano fue meramente una traducción de la versión francesa. Fue hasta 1922 que la obra fue diseñada totalmente para el público hispano. El primer país latinoamericano a donde llegó el Pequeño
Larousse fue Argentina en 1951 hace 72 años con mil 520 páginas, 6.000 grabados, 200 cuadros y 70 mapas, del cual conservo un ejemplar. En México aterrizó hasta 1965.

Miguel de Toro y Gisbert nació en Madrid en 1880. Hijo de Miguel de Toro y Gómez (1851-1922), polígrafo y destacado lexicógrafo, en París se formó en la universidad y trabajó como lexicógrafo para la editorial Larousse casi toda su vida.

Miguel de Toro heredó del padre, Miguel de Toro y Gómez, la vocación de lexicógrafo y gramático. Apenas se tienen noticias de dónde transcurrió la mayor parte de su vida, aunque probablemente fuera en París, donde vio la luz casi toda su obra. Tanto padre como hijo —señala Álvarez de Miranda— forman parte de la serie de lexicógrafos y gramáticos (tales como Vicente Salvá o Elías Zerolo) que, afincados en París desde los albores del siglo XX, hicieron de la lengua objeto de su atención y centro de sus intereses. A partir de 1909 se sucederá en su producción un nutrido número de libros de “divulgación lingüística”, al tiempo que aparecen varios trabajos suyos en el Boletín de la Real Academia Española (institución de la fue académico correspondiente), en la Revue Hispanique y en el Bulletin Hispanique. Se desconoce si Toro y Gisbert acompañó al padre en su viaje a Argentina en 1912. Al contrario, existen indicios para pensar que a partir de esta fecha permaneció en Francia, ya que, por un lado, en 1914 —según afirma el propio Toro y Gisbert en Los nuevos derroteros del idioma (1918: 240)— combatía en la Gran Guerra: “Estaba yo en 1914 en la batalla de Marme”; y por otro, las prensas de la capital gala continuaban alumbrando sus libros. Sin embargo, cabe preguntarse si llegó a pasar algún tiempo con su padre en Buenos Aires, puesto que en 1927 presenta un estudio sobre el español de Argentina como tesis principal, con el que obtuvo el título de doctor. Posteriormente se publicó por la editorial Larousse. Parece ser que su vinculación con dicha editorial fue estrecha y prolongada, fruto de la cual surgió la adaptación española del Pequeño Larousse ilustrado (1912), obra dirigida por Claude Augé (1854-1924). Este diccionario manual, junto con su estudio “Voces andaluzas (o usadas por autores andaluces) que faltan en el Diccionario de la Academia Española” (1920), son, acaso, dos de sus trabajos más conocidos.

Actualmente, el Pequeño Larousse tiene mil 920 páginas, integradas por 57 mil palabras, cinco mil imágenes y 320 mapas. Ofrece una gran cantidad de información, con su clásica diferenciación en dos secciones: UN DICCIONARIO DE LENGUA ESPAÑOLA: 57.000 palabras y sus significados. Locuciones y expresiones. Etimologías. Conjugaciones verbales. Notas de uso. UN DICCIONARIO ENCICLÓPEDICO: 28.000 nombres propios: personajes, lugares, acontecimientos. Desarrollos enciclopédicos. Cuadros sinópticos. Además, está enriquecido con más de 5.000 imágenes y 6 dossieres visuales: 1. La medida del tiempo, Un repaso a los distintos sistemas de medir el tiempo empleados por los hombres desde que empezaron a tener una vida social organizada 2. El lenguaje, la escritura y las lenguas, Una mirada curiosa a los esfuerzos del ser humano por comunicarse a lo largo de la historia 3. Fauna y flora, Especies amenazadas y especies desaparecidas: Una muestra de algunas de las miles de especies animales o vegetales amenazadas por la acción del hombre 4. Las fiestas y el hombre, Los ritos y las celebraciones que desde hace milenios y en todo el mundo acompañan los principales acontecimientos de la vida en sociedad. 5. Las autonomías de España, Amplio dossier con mapas, fotografías e información actualizada sobre población, economía, sociedad, educación, sanidad, lugares de interés, etc 6. El patrimonio mundial, Un viaje gráfico por lugares excepcionales de todo el planeta, catalogados por la Unesco como patrimonio de la humanidad por su valor natural o cultura. Incluye un acceso gratuito a la versión on-line, actualizada permanentemente.

Diccionarios Larousse, https://youtu.be/dfrTS32rrRg, https://www.larousse.es/libro/lengua-espanola/el-pequeno-larousse-ilustrado-larousse-editorial-9788417720346/. Real Academia de la Historia, https://dbe.rah.es/biografias/83112/miguel-de-toro-y-gisbert.

domingo, 26 de febrero de 2023

The Philosophy of Ralph Waldo Emerson, Henry David Thoreau and Friedrich Wilhelm Nietzsche.

 


The Philosophy of Ralph Waldo Emerson, Henry David Thoreau and Friedrich Wilhelm Nietzsche.

Emerson, Thoreau, Basho, Stevenson, Rousseau, Hatzliz, Nietzsche, Robert Frost or Mary Shelley were some of the writers who loved to walk between forests and mountains.

Ralph Waldo Emerson and Friedrich Nietzsche are philosophers who have been read as prophets of a strong modern individualism. Emerson is well known for his philosophy of self-reliance, but the meaning of self-reliance has often been misinterpreted as self-sufficiency, as in the ideal of the self-made man, and as a foundation of egoism and narcissism in U.S. culture. Due to his emphasis on the development of the individual human, Emerson has been seen as offering little in the way of ethical or political concern for other people. He has been widely critiqued for his alleged failure to respond in meaningful ways to slavery and the Civil War.

Nietzsche’s individualism has led to his ejection from conversations of politics and ethics. More dramatically, misreadings of his individualism led to his appropriation by twentieth and twenty-first century fascists. Nietzsche was so popular among twentieth century fascists that Adolf Hitler is said to have gifted the collected works of Nietzsche to Mussolini on his birthday. Bringing together Emerson and Nietzsche not only helps to correct their egoistic images, but it also contributes to the ongoing exploration of Emerson’s influence on Nietzsche, who, according to Cavell, was Emerson’s greatest nineteenth century reader.

Reading Emerson and Nietzsche on friendship, I uncover the existential, ethical, and political ways that friends contribute to one’s capacities to think and to be oneself, and thus to be free in a real and meaningful way. Emerson and Nietzsche identify the emergence of a modern egoism supported by capitalist choice and consumption and how they respond through the articulation of a strong individualism that finds freedom in commitment and friendly relationships with other people. In uncovering the role of friendship in Emerson and Nietzsche, I bring to light ethical and political considerations related to neighborliness, vanity, agonism, conversation, pain, hospitality, and love.

Henry David Thoreau a leading transcendentalist, he is best known for his book Walden; or, Life in the Woods a reflection upon simple living in natural surroundings, and his essay "Civil Disobedience" (originally published as "Resistance to Civil Government"), an argument for disobedience to an unjust state.

Thoreau's books, articles, essays, journals, and poetry amount to more than 20 volumes. Among his lasting contributions are his writings on natural history and philosophy, in which he anticipated the methods and findings of ecology and environmental history, two sources of modern-day environmentalism. His literary style interweaves close observation of nature, personal experience, pointed rhetoric, symbolic meanings, and historical lore, while displaying a poetic sensibility, philosophical austerity, and attention to practical detail. He was also deeply interested in the idea of survival in the face of hostile elements, historical change, and natural decay; at the same time he advocated abandoning waste and illusion in order to discover life's true essential needs.

Thoreau was a lifelong abolitionist, delivering lectures that attacked the fugitive slave law while praising the writings of Wendell Phillips and defending the abolitionist John Brown. Thoreau's philosophy of civil disobedience later influenced the political thoughts and actions of such notable figures as Leo Tolstoy, Mahatma Gandhi, and Martin Luther King Jr.

Be a Loser - The Philosophy of Henry David Thoreau, https://youtu.be/9bHM-mhgQyk. Walden is a book by American transcendentalist writer Henry David Thoreau. The text is a reflection upon the author's simple living in natural surroundings. The work is part personal declaration of independence, social experiment, voyage of spiritual discovery, satire, and—to some degree—a manual for self-reliance.

Walden details Thoreau's experiences over the course of two years, two months, and two days in a cabin he built near Walden Pond amidst woodland owned by his friend and mentor Ralph Waldo Emerson, near Concord, Massachusetts.

Thoreau makes precise scientific observations of nature as well as metaphorical and poetic uses of natural phenomena. He identifies many plants and animals by both their popular and scientific names, records in detail the color and clarity of different bodies of water, precisely dates and describes the freezing and thawing of the pond, and recounts his experiments to measure the depth and shape of the bottom of the supposedly "bottomless" Walden Pond.

San José, Costa Rica, February 26th, 2023, rafaelvilagut@gmail.com Rafael A. Vilagut-Vega, is an engineer and magister, and since recent years historian, writer, and professional genealogist.


viernes, 24 de febrero de 2023

Don Andrés Bello, todas las verdades se tocan. Dedicado al Dr. Pere Grases i Gonzàlez, escritor, historiador y abogado español.

 


"Mis lecciones se dirigen a mis hermanos, los habitantes de Hispanoamérica".  Considerado como el primer humanista de América, el ilustre escritor venezolano Andrés Bello (1781-1865) representa la figura intelectual de referencia y de mayor relieve en la cultura hispanoamericana del siglo XIX. Dice el refrán que nadie es profeta en su tierra. Y ese es el caso de Don Andrés Bello con relación a su natal Venezuela.

Andrés Bello vivió sus primeros años en la casa del abuelo materno, pintor, escultor y dorador colonial venezolano Juan Pedro López Gutiérrez (1724-1787), situada detrás del convento de los Mercedarios, en Caracas. La vecindad del convento de La Merced tuvo real trascendencia en el niño Andrés, por cuanto que la biblioteca conventual fue centro de sus primeras lecturas, y donde, además, entró en relación con su maestro de latinidad, fray Cristóbal de Quesada (1750-1796), conocedor de la lengua y literatura latinas, quien echó los cimientos del humanismo clásico en el alma de Andrés Bello.

Sus abuelos paternos José Bello Martínez y Ángela Rodríguez Bello eran primos y nietos de Juan Rodríguez y Moreno Belloso conocido como Juan Rodríguez Bello de San Cristóbal de La Laguna, Santa Cruz de Tenerife.

Hermanos de Andrés de Jesús María y José, Don Andrés Bello (1781 - 1865), i. María Josefina de Jesús (1783 - 1834) ii. Carlos (1784 - ) iii. Ana Josefa del Carmen (1786 - 1786) iv. José de los Santos (1787 - 1789) v. José Eusebio de Jesús (1790 - ) vii. María de la Santísima (1791 - ) vii. María Dolores (1794 - ) viii. María del Rosario (1796 - 1885) ix. Florencia José de los Ángeles (1800 - 1868).

En 1797 Andrés Bello inició sus estudios en la Real y Pontificia Universidad de Caracas, hasta graduarse de bachiller en artes en 1800. No prosiguió estudios más avanzados, aunque se inscribió en el primer curso de medicina. Vivió entregado sin descanso a las lecturas de buenos textos y se contrajo, además, a estudiar por su cuenta el idioma francés, primero, y luego el inglés, lo que le dio una preparación excepcional en el medio caraqueño de su tiempo.

Bello dio clases a Simón Bolívar en 1797 y 1798, en la suerte de academia privada que la familia del futuro Libertador le organizó en su propia casa. Bolívar recordará más tarde ese magisterio como timbre de buena enseñanza.  El 2 de enero de 1800, formaba parte Andrés Bello de la expedición de Alejandro de Humboldt (1769-1859) y Aimé Jacques Alexandre Goujaud Bonpland conocido como Aimé Bonpland (1773-1858), quienes acometían el ascenso a la Silla de Caracas, cima del monte Ávila, a cuyas faldas está la ciudad.

En 1802, gana el concurso para proveer el recién creado cargo de oficial 2.º en las oficinas de la Capitanía General de Venezuela. A partir de 1802, no se producirá ningún acontecimiento cultural y público en la Capitanía General hasta 1810 en donde no esté visible la mano y la presencia de Bello. En abril de 1804 llega a Caracas la expedición de la vacuna, encabezada por Francisco Balmis Berenguer y José Salvany Lleopart (La primera campaña de vacunación mundial la hizo España en la Colonia Americana. La expedición Francisco Balmis Berenguer y José Salvany Lleopart, http://felizysaludable.blogspot.com/2023/02/la-primera-campana-de-vacunacion.html).

En 1807, Don Andrés Bello fue nombrado por el capitán general interino Juan de Casas, secretario en lo político de la junta de la vacuna. Redacta las actas entre 1807-1808. La vacuna antivariólica revestía enorme trascendencia, pues las epidemias de viruela habían sido un terrible flagelo desde el siglo XVI sobre toda Venezuela. Bello participó en el regocijo con la puesta en escena de su obra en verso Venezuela consolada, y compuso un largo poema, en endecasílabos asonantados, «A la vacuna», acaso la composición poética de más aliento en la época juvenil del poeta.

En 1808, se produce en Caracas la introducción de la imprenta con el primer taller de Mateo Gallagher y Jaime Lamb, traído de Trinidad e inicia el 24 de octubre de 1808. Acordó el gobierno local emprender la publicación de un periódico oficial la Gaceta de Caracas, y por su prestigio, Andrés Bello fue designado su primer redactor. Acomete a fines de 1809 dos proyectos: el Calendario manual y guía universal de forasteros en Venezuela para el año de 1810; y con Francisco Isnardi (1750-1820) la revista El Lucero, de la que sólo apareció el prospecto. El Calendario Manual contiene el «Resumen de la historia de Venezuela», escrito por Bello. Es la prosa más importante que conocemos del humanista, antes de partir de Caracas, en la cual se manifiesta con propio estilo y anticipa los temas de su mejor poesía, las «Silvas», que escribió en Londres.

Hasta 1810 Don Andrés Bello produjo algunas poesías originales juveniles: el romancillo «El Anauco»; los sonetos «Mis deseos», «A una artista», «A la victoria de Bailén», la octava a la muerte del obispo Francisco Ibarra (1726-1806), y el romance «A un samán». La égloga «Tirsis, habitador del Tajo umbrío» y la oda «A la nave», son las poesías más indicadoras de Bello, quien seguía las fuentes originales de la cultura latina como Horacio y Virgilio, a través del mejor castellano de los clásicos españoles. Tenemos noticias de traducciones, hoy perdidas, la del canto V de la Eneida y de la Zulima, de Voltaire.

La monografía Análisis ideológica de los tiempos de la conjugación castellana, el más original y profundo de sus estudios lingüísticos, según Menéndez Pelayo. Del mismo modo la adaptación castellana del Arte de escribir de Étienne Bonnot de Condillac, abate de Mureau. Todavía hay otro estudio extraviado: la diferencia de uso de las tres conjunciones consecutivas que, porque y pues. Las bases firmes de su obra futura están sin duda en ese período de vida en Caracas, cuando por propia exigencia logró forjarse, en un medio propicio, su condición de humanista. Persisten los temas, juicios y reflexiones en sus creaciones posteriores, en Londres y en Chile. La formación de Bello habrá tenido que ser forzosamente clasicista, por un lado, con profundos estudios de latín y de cultura clásico-romana, y por otro, con dedicación al conocimiento de las obras de los escritores de los Siglos de Oro de la literatura en castellano.

El 19 de abril de 1810​ marcó el inicio de la lucha por la independencia del dominio español en Venezuela. El Teniente de Navío Vicente Ignacio Antonio Ramón de Emparan y Orbe (1747-1820), Capitán General de Venezuela, fue destituido por una asamblea que se dio en el cabildo de Caracas, dando paso a la formación de la Junta Suprema de Caracas, que oficialmente se llamó Junta Suprema Conservadora de los Derechos de Fernando VII, la primera forma de gobierno autónomo; y se firma también el Acta del 19 de abril de 1810, actuando en nombre de Fernando VII «el Deseado» (1784-1833), rey depuesto de España, y en desobediencia a José Bonaparte (1768-1844, hermano de Napoleón Bonaparte.

La junta que se forma el 19 de abril, envía a Inglaterra a Simón Bolívar y a Luis López Méndez (1770-1841) a los fines de obtener el reconocimiento del gobierno británico que para ese entonces tenía como prioridad la derrota militar de Napoleón Bonaparte. Se les asigna como auxiliar al joven Andrés Bello, quien sabía inglés y se había ganado la confianza y el respeto de sus contemporáneos. La ida de Bello a Londres era para un tiempo breve, pues se había estimado la permanencia corta y transitoria. Bolívar decide pronto volver a Caracas para luchar de otra manera por la independencia. Se quedan en Londres López Méndez y Bello. Cuando se interrumpe la vida republicana en Venezuela, en 1812, empieza para estos diplomáticos el pavoroso problema de subsistir. Probablemente salvó la situación desesperada el hecho de que tenían casa, pues vivían en Grafton Street, en la residencia de Francisco de Miranda (1750-1816), donde Bello experimentó su primer gran descubrimiento en Londres, que es el mundo de la biblioteca del precursor.

De 1812 en adelante, comienza un período lleno de dificultades, hasta que entra en relación con Antonio José de Irisarri, guatemalteco, ministro de Chile en Londres, quien le da la mano y lo nombra secretario de la legación en 1822. Aspiraba volver a América. En 1814 solicita al gobierno de las Provincias del Río de la Plata ser trasladado a Buenos Aires; en 1815 expresa al gobierno de Cundinamarca su deseo de establecerse en la única sección de América que se hallaba todavía independiente. Irisarri, convencido de la excepcional valía de Bello, fue su padrino para que ingresara al servicio de la legación de Chile. Al ser sustituido Irisarri en la legación por Mariano Egaña (1793-1846), en pugna con Irisarri, Bello sufrió las consecuencias de esta enemistad, pero muy pronto nació entre Egaña y Bello un entrañable afecto y un mutuo respeto. Cuando Egaña regresa a su país, se convierte en el más apasionado defensor de la idea de llamar a Bello para Chile; y a él se debe principalmente el que Bello decidiese trasladarse a Santiago, en 1829, con su segunda esposa, Isabel Antonia Dunn (1804-1873). De la legación de Chile pasa Bello, en 1825, al servicio de la legación de la Gran Colombia, en la que permanecerá hasta febrero de 1829, fecha de su partida para América.

Redactó Bello dos grandes revistas publicadas en Londres por una Sociedad de Americanos, de la que son alma Bello y Juan García del Río (1794-1856). Apareció en 1823 la Biblioteca Americana, y en 1826-1827 El Repertorio Americano, que son la más valiosa manifestación europea del pensamiento hispanoamericano en este período.  Andrés de Jesús Bello se casó con Mary Ann Boyland (1794-1821) en 1814. Tuvieron los siguientes hijos: i. Carlos Bello Boyland​ (1815 - 1854), ii. Francisco Bello Boyland (1817 - 1845) y Juan Pablo Antonio Bello Boyland (1820-1821)El 24 de febrero de 1824, cuando Andrés de Jesús tenía 42 años, se casó con Elizabeth Antonia Dunn. Tuvieron los siguientes hijos Bello Dunn. i. Juan Enrique Teodoro  (1825 - 1860) ii. Andrés Ricardo  (1826 - 1869) iii. José Miguel  (1828 - 1851) IV. Ana  (1829 - 1829) V. Luisa Isabel (1831 - 1862) vi. María Ascención del Rosario  (1832 - 1850) vii. Manuel José Thelmo  (1835 - 1875) viii. Josefina Victoria  (1836 - 1911) ix. Clarisa  (1837 - 1837) X. Eduardo  (1839 - 1875) xi. Francisco  (1841 - 1869) xiii. Emilio Felipe María  (1845 - 1885) y xiii. Francisco (1846 - 1887).

Entre 1812 y 1822 Andrés Bello se codea con un grupo de personajes profundamente humanos. La amistad, por ejemplo entre Blanco White (1775-1845) y Bello. José María Blanco White fue español liberal, sacerdote en la España fernandina, se trasladó a Inglaterra en busca de un mundo libre, donde sufrió profundas crisis de creencia. Intenta comprender la autonomía americana, y en la revista que publica en 1810 en Londres, El Español, se imprimen las primeras palabras en castellano, con ánimo de interpretar, razonadamente, como peninsular, el mundo hispanoamericano en rebelión para reivindicar la presencia y la emancipación. Blanco White da la mano a Bello, lo acompaña con franca protección en los momentos más difíciles. Otra relación humana es la de Bello con Bartolomé José Gallardo (1776-1852), extremeño de recio carácter, sabio, quizás el hombre que en su tiempo ha sabido más de cultura española. Otros emigrados españoles forman el grupo de amigos de Bello: Vicente Salvá (1786-1865), gramático y bibliógrafo; Antonio Puigblanch (1775-1840), también gramático; Pablo Mendivil (1788-1832), crítico y maestro. Se relaciona también con grandes hombres hispanoamericanos. Bello y López Méndez gozaron breve tiempo de un módico subsidio del gobierno inglés. Cuando finalizó, cayeron otra vez en estrecheces y fue Mariano de Sarratea (1774-1849), quien se dirige al gobierno argentino en solicitud de ayuda para Bello.

Conocemos los trabajos intelectuales de Bello, como la probada colaboración en la sociedad bíblica en Londres; el cargo de descifrar los manuscritos de Jeremías Bentham; el estudio sobre el sistema educativo de Lancaster y Bell; y sobre todo, sus asiduas horas diarias en el Museo Británico, que fue realmente la casa de Bello en los años londinenses. Pero, la actividad intelectual más eminente de Bello en Londres fue la creación poética. Escribía poesía entre estos años de 1812 a 1822. La mayor significación literaria de Bello es la de haber sido autor de esas dos grandes silvas: La Alocución a la poesía y La agricultura de la zona tórrida, dos ramas de un poema inconcluso que no llegó a escribir nunca: América. La fecha de publicación de los poemas: 1823 y 1826, en sus dos revistas, Biblioteca Americana y El Repertorio Americano, donde empezó a publicar también sus grandes investigaciones científicas eruditas y sus estudios de crítica y filología, particularmente en las obras épicas medievales, en especial el Poema de Mio Cid. Específicamente sus dos grandes silvas, le acreditan como Príncipe de la literatura hispanoamericana. En la primera invoca el derecho de América por su independencia cultural; y en la segunda canta a la naturaleza del trópico, con rasgos horacianos, que alcanzan niveles de alta inspiración. De aire neoclásico, pero en un estilo personal muy logrado, como de gran poeta en los días de definición literaria hispanoamericana. En otro sesgo de su actividad en Londres, tradujo a Byron, Delille, Boyardo, en versos excelentes. Las disquisiciones sobre la rima, la ortografía, la literatura medieval europea, etc., vieron la luz en dichas publicaciones. Es visible la variedad de ocupaciones de Bello, no tan sólo en su propia obra de escritor, en su afán insaciable de estudio, sino en el trabajo mismo en legaciones diplomáticas, en encargos e investigaciones, todo lo cual le llevó a conocer muy por dentro una vasta complejidad de temas y problemas, particularmente en cuestiones de derecho internacional. No hay duda de que mientras reside en Londres el objeto permanente de las meditaciones de Bello es América.

La obra literaria que nos brinda desde Inglaterra presenta ya rasgos distintos de lo que había producido en Caracas. Por una parte, la madurez que dan los años y el desarrollo de sus meditaciones; y, por otra, la maestría en el estro personal tanto como la considerable ampliación de horizonte en sus inspiraciones. La vía de perfeccionamiento del primer descubrimiento de la belleza literaria en sus días de Caracas, es visible en el lenguaje, que logra expresión peculiarísima. Influye en él el romanticismo, que juzga equivalente a las doctrinas liberales en política.

Desde su arribo a Chile, todo lo que escribe Andrés Bello contiene el carácter esencial de su obra literaria, pero le añade otro trazo: el tener conciencia del valor de acción social de las letras, como medio formador de los pueblos americanos, constituidos en repúblicas independientes. Armado de una profunda fe en la civilización mediante la educación de los pueblos, la mantiene constantemente en todos sus escritos; en Chile sostiene los mismos principios sobre la dedicación e incremento del estudio y cultivo de las ciencias y las letras.

Si Bello se hubiese quedado en Europa, hubiera sido probablemente el iniciador de la erudición hispánica moderna, texto extraído del Dr. Pere Grases i Gonzàlez (1909-2004) escritor, historiador y abogado español padre del Dr. Pedro Juan Grases Galofre y abuelo de Pedro Ignacio Grases Briceño mi compañero de la USB (27-5-1983) y en Europa, Venezuela y ahora Costa Rica, padre de Pedro Manuel Grases Garcia. Pedro Grases nacido en Villafranca del Penadés, Barcelona, el 17 de septiembre de 1909 y fallecido en Caracas, Venezuela, 15 de agosto de 2004 fue un abogado, historiador, escritor, crítico, bibliógrafo, editor, filólogo, académico y, sobre todo, un docente e investigador académico hispano-venezolano. Se licenció simultáneamente en Filosofía y Letras y en Derecho en la Universidad de Barcelona en 1931 y en 1932 obtuvo el doctorado en estas dos menciones, también simultáneamente, en la Universidad de Madrid. Estudió y revalorizó figuras como Andrés Bello o Simón Bolívar, y publicó numerosos trabajos y monografías, así como numerosos estudios sobre la historia del periodismo, de la imprenta y de la bibliografía venezolana. Colaboró activamente con el Centro Catalán de Caracas. En 1976 dio su biblioteca particular de unos 65.000 volúmenes, que fue incrementando posteriormente a la Universidad Metropolitana de Caracas, Unimet, que construyó un edificio docente que lleva su nombre, como también lleva su nombre la Biblioteca de dicha Universidad donde se graduaron mis 3 hermanos.

Si analizamos el carácter de lo que publicó y elaboró en Londres; las reflexiones sobre la rima en griego y latín; el sistema asonante en la versificación romance; el comentario a Jean Charles Leonard Simonde de Sismondi (1773-1842), que era la máxima autoridad en literatura en esta época, autor de la Littérature du midi de l'Europe, a la que replica Bello con un sesudo trabajo de análisis; su proposición de reforma ortográfica; y los estudios para escribir una gramática universal y filosófica; todos sus escritos, salvo las poesías, son trabajos de singular erudición, excepcionalmente profundos, monografías en campos muy restrictos y precisos, de enorme sabiduría.

Los sucesos en Chile son los siguientes: en 1829 es nombrado oficial mayor del ministerio de hacienda; en 1830 se inicia la publicación de El Araucano, periódico del que fue principal redactor hasta 1853; en 1834 pasa a desempeñar la oficialía mayor del ministerio de relaciones exteriores; en 1837 es elegido senador de la República hasta 1855; en 1842 se decreta la fundación de la Universidad de Chile, cuya inauguración en 1843 es el acto más transcendental de la vida de Bello.

En abril en 1847 publica la primera edición de la Gramática de la lengua castellana destinada al uso de los americanos; en 1851 es designado miembro honorario de la Real Academia Española, y en 1861 miembro correspondiente; en 1852 termina la preparación del Código Civil chileno, que es aprobado por el Congreso en 1855; en 1864 se le elige árbitro para dirimir una diferencia internacional entre el Ecuador y Estados Unidos; en 1865, se le invita para ser árbitro en la controversia entre Perú y Colombia, encargo que declina por estar gravemente enfermo. Muere en Santiago de Chile el 15 de octubre de 1865.

Bello escribe su Derecho de jentes, una Cosmografía; hace de periodista, da clases; elabora un Derecho romano porque no existe en el país; publica la Gramática de la lengua castellana destinada al uso de los americanos -independizándola de la de Elio Antonio de Nebrija (1444-1522)-, considerada todavía hoy como la mejor para el idioma español;

Antonio Martínez de Cala y Xarana​ o Antonio de Lebrija ​(Lebrija, 1444-Alcalá de Henares, 2 de julio de 1522) ​conocido como Elio Antonio de Nebrija o de Nebrixa, fue un humanista español que gozó de gran fama ya como colegial en el Real Colegio de España de Bolonia. Ocupa un lugar destacado en la historia de la lengua española por ser el autor de la primera gramática castellana (la Gramática castellana), publicada en 1492 tres meses antes de la llegada de la flota de Cristóbal Colón a América, de un primer Diccionario latino-español ese mismo año y de su Vocabulario español-latino hacia 1494, con bastante anticipación dentro del ámbito de las llamadas lenguas vulgares. Su legado sirvió de modelo para las elaboraciones de las primeras gramáticas y vocabularios en lenguas autóctonas en Hispanoamérica y Filipinas.

La Ortología y métrica, obra magistral de Andrés Bello en la materia; se dedica a elaborar un código civil porque falta la regulación de la vida social. Es decir, sustituye la orientación de sabio investigador que vivía en Londres, por un objetivo de maestro, por una finalidad de enseñanza. Lo que Bello publicó en 1823 sobre el poema del Cid en la Biblioteca Americana, por ejemplo, se anticipa en mucho a lo que escriben muchos años después Milá y Fontanals y Menéndez Pelayo. No abandona la creación poética, porque es razón de vida para el humanista. Escribe poesías originales, donde ya campea el romanticismo y traduce y adapta obras de poetas como Víctor Hugo, en un proceso de recreación admirable, como es el caso de «La oración por todos». Bello tiene absoluta necesidad de seguir cultivando las musas, y fue poeta hasta el fin de sus días.

Pero venido a América la reflexión de Bello se habrá aplicado a las necesidades de los países independizados políticamente, que requerían instrumentos de educación general, de orientación y ordenación de las repúblicas en la vida de la cultura, en su más amplio sentido. Entonces el trabajo se transforma en la obra poligráfica del Maestro, en una amplitud de temas, en los que no puede desdeñar ni los manuales de enseñanza, ni las obras de divulgación, ni los artículos semanales para El Araucano o los consejos para evitar que el castellano se estropee. Se ha convertido el erudito en el educador. Y de ello, tenemos una prueba irrefutable: las investigaciones que había empezado en Londres se publicaron póstumamente: Filosofía del entendimiento y La reconstrucción del poema del Cid. Bello ha sido el conductor y definidor cultural de la América hispana independizada. Londres significaba otro camino, pero me atrevo a afirmar, sin vacilación, que si Bello no hubiese vivido sus diecinueve años en Londres, probablemente no hubiese tenido la preparación necesaria para poder convertirse en el Maestro Americano.

24 de febrero de dos mil veintitrés, por Rafael Alberto Vilagut, ¡Soy un soñador, planificador y hacedor! Mi formación es una experiencia combinada en gestión de proyectos, gestión de equipos y formación y desarrollo. Quince años compartiendo ideas e impresiones sobre lo que nos hace felices y saludables, http://felizysaludable.blogspot.com/

https://www.familysearch.org/library/books/records/item/196985-vida-de-don-andre-s-bello?offset=31. Andrés Bello, pensamiento en acción, https://youtu.be/gkOW0UyvSUw. Biografía de Andrés Bello, Cervantes Virtual, https://www.cervantesvirtual.com/portales/andres_bello/autor_apunte/
Biografía de Andrés Bello, wikipedia,   https://es.wikipedia.org/wiki/Andr%C3%A9s_Bello#Descendientes.